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Viernes, 5 de mayo de 2006
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DEPORTES
MOTOR
En espera de McLaren
La mejora del motor Mercedes presagia una reacción del equipo de Ron Denis en su casa
En espera de McLaren
EL COCHE. Montoya, durante la carrera de Ímola. / AFP
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Alemania no es sólo Michael Schumacher en lo que concierne a la Fórmula 1. No, al menos, desde la visión del hincha, cuyo pálpito se dispersa en función de determinadas variables. Nurburgring representa Mercedes Benz, la histórica marca con sede en Stuttgart, a unos cientos de kilómetros de este viejo circuito entre bosques. Y Mercedes es, a efectos del Mundial de F-1, la seña de identidad de McLaren, la escudería cuya reacción está programada para este fin de semana.

Si cada Gran Premio supone un ejercicio de propaganda, de promoción a lo grande, Nurburgring es la guarida de Mercedes. Modelos de la marca recorren en tropel el trayecto desde los aeropuertos de Colonia o Fráncfort con dirección al circuito.

Aquí nació la leyenda de las 'flechas de plata' (como se conoce a los McLaren). El piloto Manfred von Brauchitsch ganó en junio de 1934 en la carrera de Eifel (nombre de las montañas que circundan la pista) con un Mercedes W25. Para cumplir el reglamento que obligaba a un peso mínimo de 750 kilos, el coche blanco fue pintado de gris plata la noche anterior a la prueba... y hasta hoy.

La dinámica de McLaren parecía firme hasta esta cita en su cuna de Nurburg. Casi una repetición del año pasado. Aguantar el tirón de Renault en las primeras carreras y mejorar su bólido en Europa hasta convertirlo en el más rápido, que no el más consistente.

Rápidos pero frágiles

Se sobreentiende que McLaren ha evolucionado su monoplaza, que ha proporcionado 20 caballos más a su motor. Lo dijo Alonso en Australia. «No sé si en Ímola, pero seguro que en Nurburgring estarán delante».

Coches extremadamente rápidos, pero frágiles. Esa impronta dejó McLaren el año pasado. Y fue precisamente en Nurburgring donde Raikkonen no puntuó por un incidente en la última vuelta. Los pilotos de McLaren, con De la Rosa a la cabeza, quemaron gasolina durante 1.689 kilómetros la pasada semana en Silverstone para poner a punto a las 'flechas de plata' y apretar un Mundial que, de momento, pone rumbo al Principado de Asturias.



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