Cuando el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet advierte de que mantendrá «una estricta vigilancia» de las estabilidad de precios, significa que prepara una inminente subida de los tipos de interés. Ayer, durante su comparecencia posterior al consejo de gobierno de la entidad, repitió en varias ocasiones esas palabras mágicas tras constatar el riesgo de un repunte inflacionista en la zona euro por la escalada del petróleo. De esta forma dejó entrever que está próximo un nuevo incremento del precio del dinero, situado actualmente en el 2,5%. El mercado lo espera para junio.
«El consejo de gobierno ejercerá una estrecha vigilancia a fin de asegurar que los riesgos para la estabilidad de precios en el medio plazo no se materialicen», señaló Trichet, quien admitió que no se podía descartar un alza de tipos en junio, cuando la cúpula del BCE se reúna en Madrid.
«Ustedes siempre me entienden bien», apuntó al adelantar el posible resultado de la cita en la capital española. El banquero también recordó que no existe ninguna normativa que impida a la institución modificar las tasas cuando se reúne fuera de su sede central en Fráncfort, pese a que nunca lo ha hecho en sus siete años de existencia.
Medio punto
El presidente del BCE tampoco descartó una subida de hasta medio punto porcentual, una medida que marcaría un cambio radical con respecto a los aumentos de 0,25 puntos aplicados los pasados diciembre y marzo.
El banco, como estaba previsto, decidió ayer por unanimidad mantener el precio del dinero en el 2,5%, pero Trichet advirtió que existe una «amplia liquidez» en la zona euro, una circunstancia que obliga a la entidad a ejecutar una cuidadosa supervisión. «Esto se debe, sobre todo, al fortalecimiento de la actividad económica y, en particular, a las fuertes tendencias de aumentos de precios en los mercados de la vivienda», explicó.
Las advertencias del máximo responsable del BCE, que apuntan a una inminente subida de los tipos de interés, impulsaron al euro, que llegó a rozar la cota de los 1,27 dólares. Si el Banco Central Europeo sube el precio del dinero en junio, se estrechará el diferencial con Estados Unidos, donde se sitúa en el 4,75%.