El Correo Digital
Viernes, 5 de mayo de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
La generosidad del éxito
La Fundación Bill y Melinda Gates fue distinguida ayer con el premio Príncipe de Asturias en la categoría de Cooperación Internacional 2006. Un galardón que lejos de suponer un reconocimiento al matrimonio más rico del mundo o al presidente de la mayor compañía informática del planeta, destaca el ejemplo dado por la familia Gates en su derivación del éxito particular hacia las necesidades de los más desfavorecidos a través de algo tan sencillo, y a la vez complicado, como es la generosidad.

Junto a labores puramente asistenciales, la fundación del matrimonio Gates promueve y financia programas de salud en poblaciones sin recursos, a la vez que proyectos de investigación para avanzar en la lucha contra el sida, la malaria y la tuberculosis. Con 51 años y una fortuna estimada por la revista Forbes en 46.000 millones de dólares, el presidente de Microsoft lleva doce años encabezando la lista de hombres más ricos del mundo, pero también dedicando buena parte de esa fortuna a proyectos humanitarios. Es posible que para algunos tanta generosidad se deba exclusivamente a una nueva forma de 'inversión social', e incluso que tengan razón, pero lo que es incuestionable es la utilidad que su ayuda supone para los más pobres de África. Lo importante de estos premios no es sólo la consideración personal que merezca quien los recibe, sino que sirvan para destacar el valor de referencia que para la sociedad supone cualquier institución, pública o privada, capaz de revertir los recursos financieros que ha sido capaz de conseguir -mediante un aprovechamiento riguroso y eficaz de sus capacidades- en otros de carácter estrictamente humanitario.



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