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Viernes, 5 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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De la satisfacción al lamento futbolístico
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Los momentos previos a las citas políticas públicas, cuando los fotógrafos aún están presentes y los interlocutores deben desplegar sonrisas y compostura, se asemejan a las charlas vecinales de ascensor: no se habla del tiempo, pero casi. Zapatero cruzó confidencias sobre la familia con Mariano Rajoy en los prolegómenos de su reciente entrevista, se sorprendió con el lehendakari del escándalo de Marbella y ayer, con Imaz, la charla de sofá descendió al terreno de juego futbolístico. Sabedores de que el presidente del Gobierno es seguidor confeso del Barcelona, los reporteros gráficos lograron arrancarle un gesto de satisfacción felicitándole por el título liguero conseguido por los blaugrana pocas horas antes. El líder del PNV no fue menos, aunque él no pudo sustraerse del sufrimiento que soportan la Real Sociedad -su equipo-, el Athletic y el Alavés para eludir el abismo del descenso.

«Siento envidia», se lamentó un Imaz poco dispuesto a escuchar chanzas sobre la situación de los equipos vascos pese a su limitado gusto por el fútbol. La charla balompédica no fue la única anécdota del encuentro, convocado a las diez y media de la mañana en la residencia presidencial. El dirigente jeltzale, que había pernoctado en Madrid, se acercó en coche hasta La Moncloa con puntualidad suiza, apenas un minuto antes de la hora fijada. En la entrada le hicieron esperar un par de minutos más, insuficientes porque a Zapatero le pilló el reloj y bajó a recibir a su invitado cuando éste ya había llegado. Un leve retraso que no empañó la cordialidad de la bienvenida.



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