Dos ancianas ingresadas en una residencia de la localidad vizcaína de Getxo han sido atendidas en el hospital de Cruces tras sufrir mordeduras de rata mientras dormían. Fue una auxiliar la que, al ir a despertarlas a primera hora de la mañana, descubrió que presentaban arañazos en el cuello y las manos y que había un roedor en la habitación. El Departamento de Sanidad acudió ayer a inspeccionar el centro, que está en obras y rodeado de viviendas en construcción.
El suceso perturbó la tranquilidad de la mañana del 1 de mayo en la residencia Andra Mari, situada en Santa María de Getxo y de titularidad privada. Sobre las siete y media, antes de que los ancianos se despierten, las auxiliares «abren todas las ventanas y la puerta que da al jardín para ventilar», explica la directora del centro, Milagros Uranga. «Tuvo que ser a esa hora cuando pasó». En una de las habitaciones de la planta baja, les esperaba una desagradable sorpresa. «La chica nos llamó enseguida y la atrapamos. Había una sola rata debajo del armario y no era grande», dice.
Vacunas y antibióticos
Los responsables del geriátrico avisaron de inmediato a las familias de las dos mujeres y las trasladaron al hospital de Cruces. Allí fueron atendidas de arañazos y diversas lesiones en el cuello y los dedos de las manos. Una de ellas, de 81 años, presentaba un pequeño desgarro en una oreja y un cirujano le hizo una cura. El personal sanitario les administró las vacunas antirrábica y antitetánica, así como un tratamiento intravenoso con antibióticos. Al parecer, el hospital dio parte a un juzgado que ha abierto diligencias para esclarecer lo ocurrido.
Ese mismo día, las ancianas regresaron a la residencia, donde continúan el tratamiento con antibiótico y les pondrán otras dos dosis de vacuna antirrábica. Una de ellas recordaba ayer el incidente con estas palabras: «Estaba yo en la cama y de pronto me saltó un bicho. En el momento no lo vi, lo vi después. Me empezó a mordisquear y notaba como si tuviera una cadena en el cuello». ¿Se asustó? «No, vinieron enseguida».
Como el suceso ocurrió en un día festivo, el geriátrico no pudo contactar hasta el martes con el Departamento vasco de Sanidad, que les informó de las medidas profilácticas que se adoptan en estos casos y que ya se habían puesto en marcha. Ayer acudió una inspectora, acompañada de un técnico municipal, para revisar las instalaciones. Los especialistas han recomendado aplicar un tratamiento de desinsectación, desratización y desin- fección en toda la periferia del centro.
La dirección de la residencia ya se ha puesto en contacto con una firma especializada para llevarlo a cabo. Además, ha alertado a la empresa que construye una urbanización en la zona, en la calle Maidagan, para que tome precauciones. «Hay movimientos de tierras a la izquierda y a la derecha», afirma la directora. «A veces se han dejado algunas alcantarillas abiertas y nosotros mismos hemos echado veneno. Ahora ya están todas cerradas».
El geriátrico, que lleva quince años en funcionamiento, también está en obras. Se está construyendo un edificio anexo para ampliar su capacidad de 46 a 70 plazas. Los trabajos comenzaron el pasado mes de septiembre.