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El metal pierde 2.700 empleos en un año en Vizcaya y cree inevitable la deslocalización
La patronal del sector advierte de que el traslado de actividad a países baratos es la única forma de frenar la caída de competitividad de las empresas y evitar su crisis
El metal pierde 2.700 empleos en un año en Vizcaya y cree inevitable la deslocalización
CRISIS. La patronal vizcaína del metal augura un futuro con «nubarrones». /TELEPRESS
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Las empresas del metal del metal de Vizcaya perdieron el pasado año 2.700 empleos a pesar de que su actividad creció un 3,6%. Lejos de ser un hecho puntual, la patronal del sector está convencida de que en el futuro seguirá la destrucción de empleo como consecuencia de la «pérdida de competitividad» que sufre esta actividad y la creciente competencia de los países emergentes. Para luchar contra esa tendencia y evitar que derive en una crisis para numerosas compañías, considera inevitable la deslocalización de determinados procesos productivos -los de menor valor añadido- a países con bajos costes para asegurar la supervivencia de sus cabeceras en Euskadi.

Así lo expusieron ayer los máximos responsables de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal (FVEM). Ignacio Sáenz de Gorbea, su presidente, José Antonio Markotegi - vicepresidente- y Jaime Fernández -gerente- aseguraron que esta industria, que cuenta con 68.866 trabajadores en el territorio histórico, afronta un futuro «poco halagüeño» y con oscuros «nubarrones». Para conjurar los riesgos, la organización, que ayer celebró su asamblea general, plantea una serie de recetas. Entre ellas, aumentar la flexibilidad laboral, incrementar la jornada laboral -30 horas en tres años, cuando los sindicatos presionan para su reducción- o recortar la fiscalidad. Markotegi pidió a las diputaciones vascas que adecúen el Impuesto de Sociedades -fijado en el 32,6% en Euskadi- al tipo medio de la UE, situado en el 24,4%.

La deslocalización ha sido hasta ahora en Euskadi una práctica casi exclusiva de multinacionales y de compañías de una cierta dimensión. Todo apunta a que está a punto de convertirse en algo habitual también para las empresas locales de menor tamaño.

Los responsables de la FVEM consideran que el traslado de determinadas áreas de producción poco competitivas a países con mano de obra barata y bajos costes de otro tipo -suelo, fiscalidad...- es la única vía de garantizar el futuro de un gran número de firmas. «Muchas empresas que no deslocalicen actividad en algunos segmentos pueden entrar en crisis. Lo deben hacer para crecer fuera y mantener aquí los centros de decisión», enfatizó Sáenz de Gorbea.

El presidente de la patronal aseguró que ése no es aún un proceso mayoritario, pero empieza a ser «claro y evidente» y se está extendiendo a 'pymes', que ya han trasladado parte de su actividad a países emergentes para 'blindar' sus factorías en el País Vasco, que dedican a tareas de mayor valor añadido. La FVEM «ayudará» a las compañías que tengan que abordarlo.

Los responsables de la federación señalaron que los costes laborales que afronta el sector tienen mucho que ver en su situación. En ese punto, dejaron claro su pesimismo respecto a la negociación del convenio colectivo, que está «estancada» porque los sindicatos defienden demandas «fuera de la realidad».

Pesimismo

El gerente explicó que la patronal convocó, mediante carta certificada, el 3 de febrero a las centrales a una reunión, en la que les presentó su propuesta para un convenio de tres años (2006, 2007 y 2008) y sobre la que no han recibido ninguna una respuesta. Jaime Fernández indicó que ELA y LAB sólo han replicado que no dan por cerrada la negociación relativa a 2004 y 2005. Admitió que este ejercicio será difícil lograr un acuerdo debido a que los sindicatos «se vigilan» al estar en pleno proceso electoral. No obstante, advirtió de que si las posiciones no avanzan, la FVEM realizará una recomendación salarial unilateral a sus empresas, como ha hecho en anteriores ocasiones.

Su propuesta plantea el aumento de jornada en 10 horas anuales durante tres ejercicios. Sáenz de Gorbea aprovechó la ocasión para pedir el apoyo de la Administración vasca y, de paso, lanzarle una andanada: «Los gobiernos deben dar ejemplo en subir las horas de trabajo. No es buen ejemplo para las empresas que la Administración baje la jornada laboral», concluyó.



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