El Correo Digital
Viernes, 5 de mayo de 2006
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VIZCAYA
EL BAFLE
Chorbos de marcha
El jueves, tras el chunda-chunda del Villa, fuimos al 'chou' de 9 Pound Hammer en el chiringuito deustoarra Billy Pool y llegamos pachuchos porque el amigo Mimoloco, el pocholo pinchadiscos, nos confirmó que ya no existe la letra che. Y nos apena porque le teníamos mucho cariño. A la che, ¿eh?, no al Che.

Dicho y hecho. Aparcamos la ranchera, entramos al garito y vimos que la chusma, esto, la muchedumbre, no gastaba chupas de cuero, ni siquiera chamarras vaqueras, por el bochorno. Soportamos el retraso con buchitos de birra y primero armaron el bochinche Los Padrinos vitorianos con el fichaje al hacha solista del guipuchi Xabi Señor No.

Luego salieron Nine Pound Hammer, de Kentucky, cuatro chorbos (con sus churris hacen ocho) con ganas de francachela e intención de abucharar a base de mucha marcha y R&R nacido en Chuck Berry (le versionearon, como a Dwight Yoakam y Jerry Lee Lewis) y llevado a las cotas brutotas de los Chingaleros madrileños, con la vena cowpunk de Jason & The Scorchers, el instinto asesino de New Bomb Turks y el desparrame de Raunch Hands en piezas como 'Long Gone Daddy' o 'Cadillac In'.

Coliderados por el vocalista rubicundo Scott Luallen, de triponchu nutrido con churrascos ('harrijasotzaile', le chilló un chaval), y Blaine Cartwright, mostacho sobre su careto de Chuky (éste es el hacha de Nashville Pussy), cantaron sobre asuntos serios, nada de política tipo 'un chimpancé, un voto', sino sobre estar siempre cachondo e insatisfecho por las muchachas chéveres, de coches chulos como los Chevrolet, de chupar del frasco hasta hincharse, de toxicomanías entre el hachís y las lonchas que se meten por la tocha, y de echar tiros, que los yanquis son así.



Vocento