Aritz Aduriz tampoco jugará mañana en Riazor contra el Deportivo. Las molestias en su dañada rodilla derecha que provocaron su ausencia en la crucial visita del Zaragoza a San Mamés no han remitido. Ésta es la conclusión que se puede extraer después de que el ariete donostiarra no se ejercitara ayer con sus compañeros en Lezama.
El máximo goleador rojiblanco realizó carrera continua por el habitual campo de entrenamiento de la primera plantilla. A su lado, Carlos Gurpegui.
Una vez más, el navarro ha demostrado su bravura y su carácter. Apenas diez días después de la doble intervención a la que fue sometido en Múnich para acabar con su pubalgia, el centrocampista saltó al césped y corrió en dos tandas de diez minutos cada uno. Incluso, realizó algunos toques de balón.
Fue la buena noticia de una sesión de recuperación en la que Clemente dividió en dos partes a sus pupilos. Por un lado, los titulares del miércoles, excepto Guerrero, y por el otro, los suplentes y no convocados, que se ejercitaron a mayor ritmo.
Con ellos debería haber estado Aduriz si las molestias hubiesen remitido. Pero no ha sido así. De esta manera, se demuestra que quizá fue un tanto precipitada la inclusión del pichichi rojiblanco en la lista para jugar contra el Betis. De hecho, el periodo de baja se había estimado en un mes y sólo habían transcurrido poco más de tres semanas. En principio, se le espera para el último partido de Liga, pero dependerá de su evolución y de cuándo se dispute este duelo final.
Expósito, en el gimnasio
Por ello, parece claro que Expósito no volverá a jugar en lo que queda de temporada. La nota positiva, además de la reaparición de Gurpegui, fue que Ustaritz, que el miércoles se retiró del campo con molestias, sí entrenó.