Responden a las preguntas del periodista por separado mientras se dirigen al último entrenamiento previo al que más de uno de los jugadores del Darien ha calificado como el «partido del año». Sin embargo, utilizan, si no las mismas palabras, las mismas ideas; coinciden en el pensamiento. En el fondo, todos quieren ascender ganando al Villa de Aranda. «Lo que haga el Pozoblanco no nos importa, lo que queremos hacer es ascender ganando para dedicárselo a nuestra afición». Ésa es la frase que puede resumir el sentir de la plantilla del Darien.
Y todos tienen ganas de que el momento llegue cuanto antes, aunque aseguran que no están nerviosos. «No, no hay nervios porque lo afrontamos como un partido más», indica Pepe Novelle. «No es para ponerse nervioso porque tendremos al público apoyando», explica Isaías Guardiola, que considera que una grada repleta «da más moral, más fuerza».
El de hoy es, sin duda, un partido rodeado de un ambiente especial y los jugadores no son ajenos a ello. Las expectativas que se han depositado en el equipo son muchas, pero «las sensaciones son buenas», afirma Guillermo Barbón, uno de los jugadores más jóvenes de la plantilla, que coincide con sus compañeros en que «esta semana hemos entrenado muy bien, hemos hecho un trabajo de calidad» y eso debe notarse frente a un Villa de Aranda que, aunque ya no se juega nada, no saldrá a pasearse.
Cuando salten a la cancha, todos se centrarán en el encuentro. Y tienen la misma receta para sacarlo adelante. «Estamos ante el partido del año y debemos estar muy concentrados desde el primer minuto», señala Barbón. «Debemos pensar que es un partido normal y lo mejor es estar tranquilos», ratifica Novelle, quien admite que «la ilusión es grandísima» porque el hecho histórico del ascenso está al alcance de la mano. El central añade que «estamos muy motivados y con mucha moral», aunque sin olvidar que «Aranda no es un rival muy asequible», recuerda Guardiola.