Habitualmente impetuoso, Alberto Suárez ha vivido estos días de locura con una calma que nadie hubiera pronosticado. Todo se ha disparado, pero él ha mantenido la calma y ha cumplido con todos los compromisos. En medio del frenesí, siempre ha buscado un rato para pensar, evaluar y disfrutar de algo que será difícil repetir.
-¿Cómo ha vivido esta locura?
-Con muchas ganas de que llegue el partido. Todo se ha desbordado y se hace larga la semana.
-¿Da tiempo a mirar hacia atrás y ver lo que se ha recorrido?
-Da tiempo de disfrutar. Lo que nos ha costado llegar hasta aquí lo sabemos nosotros. Es el trabajo de mucha gente.
-¿Cómo se imagina la tarde de hoy en su cabeza?
-Ganando. Tiene que ser de los que se recuerden y queremos que salga bien. También es para acordarte de la gente que ha apostado por esto, de los patrocinadores, de los socios, de los que te animan por la calle...
-La reacción de la ciudad ha sido sorprendente.
-El lleno está asegurado y esperemos que haya fiesta cuando acabe el partido. Será una manera de devolver a la gente lo que nos ha dado en estas tres temporadas que llevamos.
-Para un partido como éste en el que no hace falta motivar a nadie, ¿cuál es la misión del entrenador?
-Es la semana más fácil. El psicólogo, el médico y el fisioterapeuta tienen fiesta porque nadie se queja. Nos toca tranquilizar a los jugadores, que les afecte lo de alrededor lo menos posible. Tratamos de encauzar todo lo que sucede para bien. Esperemos que mañana -por hoy- podamos celebrarlo como se merece.
-Habla de encauzar lo que está pasando, ¿cree que puede afectar a los jugadores para mal?
-Puede afectar por momentos. No sé, a ver cómo arrancamos porque será importante, pero luego se tiene que pasar.
-El Aranda no se juega nada.
-Eso se tiene que notar. Además, tenemos que hacer valer el factor cancha, que en este choque va a ser más importante. ALBERTO SUÁREZ, ENTRENADOR DEL DARIEN LOGROÑO