La sociedad Sestao Berri 2010 ha iniciado los trámites de expropiación y compra de las viviendas y terrenos afectados por los principales proyectos del plan de regeneración de la localidad. El jueves, en la primera reunión en la que la oposición sustituyó a los concejales del equipo de gobierno en su consejo de administración, esta entidad formada a partes iguales por el Gobierno vasco y el Ayuntamiento dio luz verde al proyecto de derribo de las 45 viviendas de la calle San Ignacio, lo que permitirá prolongar la Gran Vía hasta Barakaldo. Los trabajos se acometerán a fin de año, de modo que Sestao Berri disponga de tiempo para realojar a las 40 familias residentes en la zona.
«Queremos alcanzar acuerdos voluntarios con los vecinos, que al menos de momento tendrán que salir fuera de Sestao», explicó el presidente de la sociedad, Javier Madrazo. El consejero de Vivienda reconoció que parte de los residentes volverán una vez terminada la primera fase de las 1.350 nuevas viviendas previstas en la zona. Sin embargo, otro porcentaje que no precisó se quedará definitivamente en los municipios de destino.
El responsable autonómico explicó que, para que el proceso cumpla todas las garantías, es necesario reeducar a estas personas, labor que afrontará un equipo técnico formado por seis profesionales, uno de ellos especializado en atención infantil. «Trabajarán con ellos hasta lograr su integración total en su futuro lugar de residencia», matizó.
Casas en ruina
El alcalde, Alberto Lozano, subrayó que en los seis meses de funcionamiento de Sestao Berri 2010, la sociedad ya ha gestionado el realojo de 13 familias cuyas viviendas han sido declaradas en ruina. La próxima semana se derribarán los portales 62 y 64 de la calle Rivas y en breve también llegará la piqueta al 66 y 68, así como Vega Nueva 5 y 7.
La que no se demolerá por el momento será la 'Casa Grande' de Simondrogas (Vega Nueva 6 y 8). Pese a su avanzado deterioro, el edificio se apuntalará para conservarlo hasta que culmine el proceso de resocialización de las familias residentes «y de otras que podamos traer». La entidad también acordó analizar la situación de Los Baños para reducir la concentración de personas conflictivas en la zona. El alcalde recordó que la regeneración urbana y social de la parte baja de la ciudad requiere la diseminación de estas personas «entre la población normalizada».