El cambio de rumbo de ERC y su apuesta por el 'no' fue aprobado ayer por la dirección del partido de forma unánime. Pero tras esa apariencia de acuerdo se esconde una discrepancia interna. El presidente de la formación, Josep Lluís Carod-Rovira, era partidario de mantener la decisión adoptada por la ejecutiva hace una semana y organizar una campaña acorde con la presencia de Esquerra en el Gobierno. El secretario general, Joan Puigcercós, defendía, en cambio, la necesidad de escuchar la voz de la militancia, y eso que fue uno de los principales valedores del 'voto nulo'. La opinión de las asambleas territoriales no es vinculante, pero según sus partidarios habría sido un error no escuchar el «clamor» de una «masa crítica» que, aseguran , desborda al propio partido.
La decisión final deja a Carod- Rovira debilitado ante las bases, mientras el portavoz de ERC en el Congreso, en principio representante del ala pragmática del partido, gana peso en la formación. A lo largo de la última semana, algunos sectores llegaron a especular con la posibilidad de que el presidente de la formación independentista amagara con abandonar su cargo, aunque fuera para forzar que se acatara la apuesta por el 'voto nulo' planteada inicialmente por la dirección. Finalmente, y salvo sorpresas de última hora en el consell nacional que se celebra hoy, la sangre no llegará al río; a pesar de que en la rueda de prensa que ofreció ayer al término de la reunión de la ejecutiva republicana Carod admitió que siempre fue más partidario del voto inválido o el voto en blanco, que, a su juicio, representaban mejor la «centralidad» y le habría permitido liderar el «catalanismo coherente».
La situación, en cualquier caso, no se resolverá de manera sencilla. Los bandazos que ha dado la dirección del partido en los últimos meses y la dificultad para conectar con la militancia ha dejado descontento a un sector minoritario del partido que optará por la abstención. Será según dicen, una forma de castigo ante «la confusión en torno al debate estatutario y las incoherencias y contradicciones de los dirigentes» de Esquerra.