Muy aprovechable fue la antepenúltima tripleta del 18º Villa. Montaron el pitote los segundos del lote, los belgas Southern Voodoo, que merecen llegar a la final, pero antes actuaron los bilbaínos Mannet, que entre el público contaban con una clac que ovacionó con efusión exagerada su repertorio amateur, naíf y deslavazado. La primera mitad, en trío, nos aburrió por feble, a pesar de las influencias compartidas: el spaghetti western instrumental, el country tan suave como el de Gacela Thompson (Pili, cantante de estos, apoyó en la primera fila), híbridos de Lou Reed con Ben Vaughn y canción tenue a lo Josh Rouse. La segunda mitad, en cuarteto, nos convenció más con dejes onda Byrds, Nuevo Rock Americano y 'alt-co'.
Luego desparramaron por todos los lados los belgas Southern Voodoo (Vudú Sudista). Eran cuatro mendas melenudos con camisetas negras (el bajista, rapado él, la vestía de Paul Di'Anno) y apostura de rock macarra con el potencial general del heavy metal (ecos de Motörhead, Mötley Crüe, Molly Hatchet, AC/DC...) y el atractivo del rock and roll hoy en boga (Five Horse Johnson, Nine Pound Hammer, Gluecifer, Backyard Babies, Turpentines...). Nashville Pussy serían su gran influencia y lo mejor no fueron los amagos de striptease de la guapísima (y timidísima) rubiales, o sea que imagínenselo. Ojalá lleguen a la final.
Los toledanos Apnea cerraron con un cancionero de pop impostado y sentimental, aburrido en la primera mitad y más creíble en la segunda. Eran seis, les sobraba una de las tres guitarras y sus referencias (Muse en las gradaciones sin romper, Starsailor en la melodía, Keane por el contraste poco percibible y el doom en una balada pianística) parecían peor asimiladas que en el caso de los belgas.