Un empresario bilbaíno del sector de la construcción ha denunciado ante la Ertzaintza que está siendo extorsionado por unos matones, presuntamente enviados por un trabajador, para que pague una supuesta deuda de 30.000 euros en un plazo de diez días. Los «sicarios» le advierten de que, en caso de no abonar esa cantidad en el tiempo estipulado, actuarán contra su familia, sus bienes o contra él mismo, según explicó ayer a este periódico la propia víctima, que prefiere mantenerse en el anonimato.
Según la denuncia interpuesta ante la Policía autónoma el pasado día 3 de mayo, varios individuos que afirmaron ser colombianos y venir «desde Madrid» se presentaron ese mismo día, alrededor de las cinco y media de la tarde, en su oficina, ubicada en el centro de Bilbao, con el objetivo de intimidarle. Mientras dos de ellos vigilaban desde la calle, un tercero, de entre 30 y 35 años y vestido con cazadora negra de cuero, entró en su despacho.
El hombre dijo hablar en nombre de un compatriota, del que citó nombre y apellidos, que había trabajado como albañil en una de sus obras. Al parecer, este operario, subcontratado por una empresa 'fantasma' con sede en Cantabria, no habría cobrado el importe global de los salarios por su trabajo en el derribo de un edificio en un municipio de la margen izquierda que terminó a comienzos de 2005. «En un momento óptimo para la construcción como el que vivimos nacen empresas, que desaparecen acto seguido», explica.
El empresario amenazado sospecha que para culminar la liquidación, el individuo habría «contratado» a unos «sicarios», como le había anunciado en un encuentro previo, el pasado 28 de diciembre. Al estar ilocalizable el responsable de la subcontrata -la oficina que tenían en Boo de Piélagos ha cerrado-, los matones se han dirigido directamente contra la promotora, según la misma fuente.
«Varios casos» similares
«Nosotros pagamos a la empresa intermediaria el importe global por adelantado. No tenemos ningún contrato mercantil ni nada que nos una legalmente a este empleado», sostiene el titular de la promotora. El 'enviado' le advirtió de que le habían seguido en los últimos días y de que sabía cuántos hijos tenía y dónde vive.
Tras la visita, la víctima se presentó en una comisaría de la Ertzaintza y denunció los hechos. Los policías le dijeron que había habido «varios casos» similares de extorsiones a empresas en Bilbao, pero que «no podían actuar en la medida en que no se había producido el delito». A los ertzainas no les constaba que hubiera habido ningún acto violento, sino sólo amenazas.
El empresario insiste en que «en ningún momento» va a proceder al pago que le exigen. «Espero que quede en una mera amenaza, en una anécdota profesional», afirma. Él y su familia han adoptado las medidas preventivas de seguridad para evitar cualquier tipo de agresión. La Policía autónoma, por su parte, tiene identificados al supuesto instigador y a los matones, y les siguen los pasos.