El Alavés continúa dando pequeños pasos hacia la permanencia en otros campos, pero hoy deberá dar la gran zancada. Después de la derrota del Espanyol ayer en el Camp Nou, el cuadro vitoriano salta al césped de La Romareda consciente de que una victoria frente al Zaragoza le sacaría de los puestos de descenso a falta de una jornada. Es decir, depende ahora de sí mismo, algo que no ocurría después del triunfo del pasado miércoles frente al Betis. También con la certeza de que ninguna combinación le puede llevar esta jornada a Segunda.
Al margen de las cábalas, el Alavés se presenta en Zaragoza con la necesidad de mantener la imagen ofrecida ante el Betis. El conjunto albiazul supo sobreponerse entonces a un momento crítico y encontró la agresividad que le ha faltado en tantos partidos. Si es capaz de repetir hoy en La Romareda, sus opciones de obtener un resultado positivo aumentarán muchos enteros.
Después del buen rendimiento alavesista el pasado miércoles no se esperan en la alineación más cambios que el obligado por la ausencia del sancionado Quique de Lucas. Piterman apuntó ayer que «Jandro y Mena» optan a esa plaza. El asturiano podría ofrecer más visión de juego y el toledano, trabajo y llegada. Cualquiera de las dos opciones parece suficiente para que el Alavés no eche en exceso de menos a De Lucas, que en último partido sí aportó acierto antes de su expulsión.
En la defensa Edu Alonso, Sarriegi, Gaspar y Coromina seguirán por delante de Costanzo, mientras que Astudillo y Juanito formarán de nuevo el doble pivote. El empuje de estos dos últimos fue una de las claves de la resurrección alavesista frente al Betis. Tampoco existirán cambios en la parcela ofensiva. Nene, Aloisi y Bodipo tratarán de buscar el acierto goleador.
Pero la gran novedad de la convocatoria alavesista -que incluyó a diecinueve jugadores- fue la inclusión de Rubén Navarro. El delantero catalán disputó media hora de calidad ante Osasuna y después desapareció del mapa por estar «desanimado».
En el comienzo de esta semana, entrenó incluso junto al grupo de jugadores apartados. Ahora, Piterman recupera por fin a un delantero que puede ser el mejor arma desde el banquillo.