Acrobacias aéreas en las playas del Botgatell y Nova Icària. El más difícil todavía en aviones salidos de viñetas, pero capaces de volar a más de 400 kilómetros por hora y pegados al agua sorteando señales como si del más normal de los slalom se tratara. Virguerías con las que la capital barcelonesa recibía a la expedición del Lagun Aro, como dando a entender que pueden ser necesarias no pocas filigranas en los suspiros finales de un curso atroz, demencial, idóneo para el espectador neutro. Letal para quien sienta unos colores. Un millón de personas se concentraban desde el Puerto Olímpico en dirección costera a Badalona, la capital europea del baloncesto en la que esta tarde (19 horas, Bilbovisión) aterrizará el equipo bilbaíno mucho más liviano de presión tras las toneladas que descargó el jueves frente al Breogán.
Será una jornada extraña. Es la penúltima parada del tren de la permanencia para el que los de La Casilla han adquirido un abono. El último desplazamiento. No habrá más orfandad ambiental. Y llega el convoy a una estación como para quedarse a vivir en ella. Qué recuerdos, aquel triunfo que llegó unos días después de la demolición intentada por el TAU en el debut en la ACB de Vidorreta y los suyos. Cuánto medía el pecho de cada jugador y técnico al salir airosos del Olimpic como vencedores de un equipo entrenado por el mago Aíto García Reneses.
Que sirva el recordatorio para verificar algo que el Lagun Aro ya sabe: que no existen los territorios inviolables, que la bandera rojilla puede ondear sobre la cima de cualquier objetivo. Y también asume por vivencias propias que luce más la tela cuanto mayor sea la altura. Y el DKV Joventut es un oponente de mucho caché y pedrigí. Pero es, a la vez, un conjunto atípico, extraño, que casi parece ir por libre en la ACB, lo que debe ser, de entrada, objeto de felicitación para el técnico de ancestros bilbaínos.
Cuestión de fuerza
El Bilbao Basket llega bajo de gasolina tras la derrochada ante el Leche Río. Lo contrario que la Penya, que guardó jornada de relax al haber adelantado su partido con el Llanera Menorca. Y la fuerza será un componente susceptible de ser medido durante la contienda. Los apoyos en defensa convierten el marcaje badalonés en una secuencia de dos contra uno que parece no tener fin. Es en el aspecto físico en el que Aíto García Reneses logra para su equipo el primer paso de ventaja. La calidad suele hacer el resto.
En el poco tiempo que ha tenido para preparar el partido -gracias a otra obra de ingeniería cerebral de la ACB al permitir un final de fase regular tan concentrada-, Vidorreta ha tratado de corregir errores de concepto a sus jugadores. Debe resultar frustrante ver cómo puede cambiar el panorama simplemente porque se abra una espita individual que disuelva la potencia del trabajo colectivo. Sucedió el jueves en el tercer cuarto -la anarquía en el tiro se tituló el capítulo- y las posibles consecuencias se tardará mucho tiempo en olvidarlas. Hacer del balón el más preciado de los bienes es el punto de partida de la filosofía específica para esta tarde en Badalona. Retenerlo antes de estar seguro de que hacer con él. Entre Bennett, el recuperado Marcelinho Huerta y el apoyo de Rudy Fernández y Paco Vázquez consiguen que muchos ataques rivales nazcan literalmente muertos.
Mientras Young y Mumbrú se unen en la lista de bajas a Anagonye, Aíto ha recuperado al citado Huertas y al escocés Archibald. El técnico verdinegro asume la situación que atraviesa el Lagun Aro. «Es comprometida porque lucha por mantener la categoría. Nosotros iremos a lo nuestro. Nos falta una victoria más para asegurar el cuarto puesto y esperamos sumarla esta jornada, aunque luego nos queden dos más». Dada la identidad de sus posteriores rivales, el DKV Joventut aún puede contar con su autodependencia para concluir como campeón de la fase regular. Una guinda más en un campaña histórica (75 aniversario) que inició con el título de la Lliga Catalana y multiplicó con la envergadura de la Uleb Cup.
Elmer Bennett
En las filas de la Penya destaca Elmer Bennett. El ex baskonista, una institución en la ACB, sonríe cuando vislumbra alguna relación a las preguntas con su pasado reciente en el Buesa Arena. «Este partido es importante no por tratarse del Lagun Aro, si no porque nos puede permitir colocarnos definitivamente como cuartos en la clasificación. Nos faltan jugadores importantes, pero durante la temporada nos hemos tenido que acostumbrar a jugar con una plantilla reducida. Sabemos que ellos necesitan ganar y lo darán todo en la cancha. La clave estará en defender agresivo y poder salir al contragolpe». No descubre el base local ningún misterio.