El Darien brinda por la Asobal en el Palacio El equipo riojano entró en la historia a las 20.30 horas al convertirse en el primer club de esta comunidad que ingresa en la máxima categoría de balonmano El partido fue lo de menos y el público, impresionante, celebró el ascenso JAVIER L. VELASCO/LOGROÑO  JUGADORES DE ASOBAL. Humberto, Decsi y Bosze, tres de los protagonistas de la gesta del Darien en una noche histórica en el Palacio. / FOTOS: R. LAFUENTE Y M. HERREROS | | Imprimir Enviar | | | LA FICHA | 28-28 Alineaciones
Darien Logroño: Aginagalde, Humberto (4), Laclavik (2), Decsi (1), Israel (2), Bosze (2) y Vermirovsky (2), siete inicial, Pablo (p. s.), Ramiro (1 de p.), Barbón (2, 1 p.), Novelle (2), Guardiola (3) y Solís (1).
Villa de Aranda: Miranda, Kuzmanovski (6), Kavolius (4), Ibeas (1), Diego (2), Donaire y Camino (3), siete inicial, Vink (1), Quiñones (1), Velasco (1), Buján (3), Vallés (3) y Padragosa (3).
Parciales
3-1, 5-4, 7-7, 9-11, 12-13 y 14-16 (descanso), 16-17, 19-19, 20-20, 22-22, 26-25 y 28-28.
Árbitros
Moure Fernández y Guerra Amieva.
Incidencias
3.500 personas en el Palacio de los Deportes de Logroño para asistir a la fiesta del ascenso.
Se colgó el cartel de 'No hay billetes' en las taquillas, que registraron grandes colas cuando se abrieron a las 18.30 horas.
Varias autoridades de diversos partidos políticos acudieron al recinto, así como otros deportistas.
La plantilla del equipo del Berceo juvenil hizo el saque de honor, después de que el pasado fin de semana lograr el ascenso a División de Honor. | | | |
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20.30 horas. El Darien empata a 10 con el Villa de Aranda. El resultado es incierto, pero anda que no queda. Ataca el equipo visitante y se oyen unas bocinas atronadoras en la grada, seguidas de una explosión de júbilo en la zona del palco. La directiva del Darien bota de alegría. El run-run corre por todo el Palacio. El Pozoblanco ha perdido en Cuenca. El Darien es de Asobal. El Palacio estalla.
El club riojano entró ayer en el club de los elegidos, en la mejor liga del mundo, en la gran fiesta del balonmano. Logroño será plaza de Asobal dentro de cuatro meses, y plaza de las buenas. En un Palacio engalanado, con 3.500 personas llenándolo hasta reventar, el Darien disfrutó de un partido de esos que hacen afición, de los que no pueden quedarse en flor de un día. El crecimiento de este club que hace tres años ni existía es tal que ahora mismo sería difícil ponerle un límite.
La directiva, el cuerpo técnico, la plantilla y la afición han hecho historia y han escrito una de las páginas más bonitas jamás contadas en la historia del deporte riojano. Logroño y La Rioja están de enhorabuena porque, de la mano de este equipo, han vuelto a entrar en el mapa del deporte nacional por un lugar que nadie esperaba hace pocos meses: la puerta la ha abierto el balonmano.
Lo hizo ayer en un día en el que nada podía fallar. Todo estaba preparado para que la fiesta fuera de las de recordar. Media hora antes de que comenzara el choque, el recinto municipal ya presentaba el mejor aspecto de su historia, con un colorido y un nivel de decibelios sin precedentes. La intensidad con la que comenzó el Darien estaba bien proporcionada a lo que se jugaba el equipo de Alberto Suárez. 4-1 de parcial y el Palacio vibrando. Había tensión, intensidad y ganas de no dejar nada al azar. Un 0-3 de parcial para el Villa de Aranda dio un aviso: los burgaleses no se jugaban nada, pero iban a incordiar un rato. Ramiro entró en la pista y, casualidad o no, llegó la noticia desde Cuenca. Ya todo dio igual.
Jugar por jugar
El estallido llegó a la pista. El banquillo se abrazaba, el público se puso en pie y a los jugadores que había en pista les pareció mal hacer una piña en el centro de la pista y ponerse a saltar. Poco les faltó. Era la culminación a un trabajo continuado y durísimo, a meses de tensión y de presión que acababan con una catarsis colectiva. Para cuando terminaron los abrazos y las celebraciones, el Villa de Aranda se había puesto dos arriba, pero qué más da. A pocos le importaba lo que pasaba en la pista porque realmente no tenía importancia.
El partido poco a poco se normalizó y siguió porque tenía que hacerlo, pero el deseo de todos era dejarlo para otro día y disfrutar del momento. Romero y Guardiola, muy metidos y con ganas de disfrutar también con el balón, mantenían vivo al equipo igualando a 14 goles en encuentro. La falta de tensión quedó clara con los dos goles del pivote Buján antes del descanso (14-16).
No se sabe si en el vestuario hubo charla técnica o abrazos, risas y celebraciones, pero el Darien salió más enchufado tras el intermedio. Realmente daba igual pero, ya puestos, el equipo quería brindar el triunfo a la grada y a ellos mismos. Así, llegó la reacción y el partido entró en un toma y daca continuo con empates a 22, 23, 24, 26, 27 y, al final, a 28. Pablo mantuvo en pie al equipo y, con un bloque plagado de jóvenes, el Darien sacó el empate.
En los minutos en los que se estaba jugando el resultado, el banquillo estaba más pendiente de que se cumpliera el tiempo para saltar a la cancha. Ahí la alegría se desparramó sin control. Algunos de ellos no disfrutarán de la Asobal, pero todos los merecerían. Al menos, tendrán el recuerdo de una inolvidable tarde de mayo.
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