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Domingo, 7 de mayo de 2006
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ECONOMÍA
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Los sindicatos vascos renovarán 12.000 delegados a finales de año
Las elecciones de representantes de los trabajadores entre septiembre y marzo afectarán a 4.400 empresas ELA, CC OO, LAB y UGT acumulan el 90% de la representatividad laboral
Los sindicatos vascos se la juegan en los próximos meses. Entre septiembre y marzo deberán renovar 12.000 delegados -el 60% del total- y celebrar elecciones en 4.400 empresas, con decenas de miles de trabajadores implicados. Los equipos electorales funcionan a todo ritmo desde hace varias semanas. Una actividad que irá trascendiendo los departamentos responsables para implicar a la totalidad de los medios humanos y económicos de las centrales a medida que se acerquen las citadas fechas, en las que los empleados evaluarán con su voto su actuación en las empresas y sectores.

La importancia de un sindicato se mide, sobre todo, por el número de delegados que tiene y su tasa de implantación, lo cual sirve para fijar su presencia en las mesas de negociación de los convenios y en numerosos organismos sociolaborales; y también para percibir las subvenciones que anualmente aporta el Gobierno vasco para contribuir a su funcionamiento.

Las elecciones se celebran cada cuatro años y, al revés que en las primeras convocatorias realizadas tras la instauración de la democracia, no tienen un periodo fijo de realización. Esa circunstancia ha posibilitado que cerca de la mitad no tengan ya lugar en los meses de mayor concentración.

Más representantes

Rebasada la emblemática cifra de 20.000 delegados durante el pasado año, esta cifra seguirá creciendo por una causa esencial: la importante creación de empleo en los últimos cuatro ejercicios en muchas empresas, que permitirá elevar el número de representantes a elegir por los trabajadores.

No son previsibles grandes cambios en la representatividad de los sindicatos. Al revés de lo que a veces sucede en el ámbito político, la experiencia demuestra que los variaciones en su implantación son muy lentas. Unos comicios como los que se avecinan lo máximo que permitirán será confirmar o modificar las tendencias observadas durante los últimos años, con variaciones que representatividad que difícilmente superarán un punto porcentual.

Cuatro sindicatos vascos concentran en torno al 90% de los delegados elegidos (18.100 al finalizar 2005): ELA, CC OO, LAB y UGT. El otro 10% se lo reparten decenas de organizaciones o simplemente no están sindicados. LSB-USO, ESK, STEE-EILAS y CGT son las cuatro centrales que siguen en importancia a las citadas. Juntas suman cerca de 900 delegados, el 4,25% de los vigentes, según datos oficiales del Gobierno vasco.

Estrategias a juicio

Quizás como nunca, en los últimos cuatro años los principales sindicatos vascos han alejado sus estrategias en la negociación colectiva, que es uno de sus cometidos más importantes. Esa diferenciación ha sido objeto de fuerte debate entre sus dirigentes y puede incidir en alguna medida en el voto de los trabajadores.

La situación actual es que hay más asalariados que nunca sin convenio y que tres de las cuatro fuerzas sindicales acusan a la nacionalista ELA de ser la responsable, por intentar trasladar a las empresas la negociación de los convenios frente al ámbito sectorial que predomina en la actualidad.

Otro factor que tendrá su influencia es la pérdida de empleo en le sector industrial -18.000 puestos de trabajo en cuatro años- y el crecimiento en el de servicios -75.000 desde 2002-, que tiene características diferentes.

Por otro lado, en estas elecciones se da una circunstancia que no tiene precedentes desde la Transición, que es el «alto el fuego permanente» de ETA. La violencia y las amenazas terroristas han estado presentes en el mundo sindical desde hace años, con ataques a las sedes de organizaciones como UGT, con amenazas raramente denunciadas públicamente a candidatos de algunas centrales y con la situación de miedo e incertidumbre que entre los trabajadores de algunas zonas producía esa situación. Una de las incógnitas de este proceso electoral es si las nuevas circunstancias influirán en el resultado final de delegados.



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