La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea, también conocida como HUHEZI, está de celebración, puesto que cumple este año su 30 aniversario. Fue en 1976, en vista de que el sistema educativo en euskera necesitaba urgentemente maestros y maestras titulados, la asociación Hezibide, coordinadora de las cooperativas de enseñanza del Alto Deba, creó la Escuela de Magisterio en Eskoriatza. Juanjo Otaño, profesor de la facultad, lleva trabajando en el centro desde el principio y, por lo tanto, ha sido testigo en primera persona de los cambios sufridos por HUHEZI a lo largo de estos treinta años.
-¿Cuáles fueron las circunstancias que dieron pie a la creación de la Escuela de Magisterio?
-La Escuela surge respondiendo a una necesidad. Una vez pasado el franquismo, comenzaba a desarrollarse el mundo del euskera y las ikastolas, y para ello había una necesidad urgente de un profesorado de euskera y en euskera. Así lo vieron Javier Retegi, uno de los fundadores de aquella escuela de magisterio, y Felix Ormaetxea, el primer director, y juntos consiguieron crear la primera escuela de magisterio que impartía sus clases en euskera.
-¿Cómo fueron aquellos primeros años?
-Ha habido un continuo proceso de consolidación. Empezamos con 40 alumnos en 1976, una cifra que se fue incrementando cada año. En 1978 conseguimos el reconocimiento oficial por parte del Ministerio de Educación. La oferta se fue ampliando poco a poco con nuevas especialidades. Aunque a finales de los 80 hubo una pequeña crisis en las escuelas de magisterio con un descenso en el número de matriculaciones, en los 90, con los nuevos planes de estudio, surgieron nuevas especialidades y la cifra de alumnos volvió a incrementarse.
-¿Cuáles han sido los logros más importantes?
-Además de la consolidación como universidad, se ha dado una consolidación en el área de servicios. Para empezar, en 1979, se inició el Plan Especial para Profesores no Titulados, dirigido a todas aquellas personas que trabajaban en las ikastolas pero que no tenían titulación. En esta línea, también ha sido importante para la facultad la formación continua del profesorado. Por otra parte, también hemos sido promotores de empresas, y de la universidad han surgido cooperativas como EMUN e Ihardun.
Creación de MU
-¿Qué supuso para la Escuela de Magisterio la creación de Mondragon Unibertsitatea en 1997 y su incorporación a la misma?
-En primer lugar, supuso un desarrollo más claro de las señas de identidad de la facultad. También nos sirvió para unir fuerzas con el resto de centros educativos que forman parte de MU, y afrontar proyectos comunes. Al mismo tiempo, permitió ampliar aún más la oferta académica, con el surgimiento de nuevas titulaciones.
-Uno de los retos actuales de MU es la consolidación del modelo educativo denominado Mendeberri. ¿Como se lleva la implantación de este proyecto en HUHEZI?
-Se trata de lograr la formación integral del alumno, tanto a nivel técnico como personal. El alumno se convierte en el auténtico protagonista de la gestión de sus propios estudios. En Eskoriatza la aplicación de Mendeberri ha resultado ser un éxito, y el propio alumnado se ha adaptado perfectamente al modelo, quizás por la relación cercana entre alumno y profesor que siempre ha existido en nuestra facultad.
Inserción laboral
-Otro de los retos de la universidad actual es la mejora en las relaciones con las empresas para asegurar la inserción laboral de los alumnos licenciados. ¿Cómo se aplica este reto en HUHEZI?
-Por un lado, se hacen prácticas en empresas y en centros educativos en la totalidad de las titulaciones que ofrecemos. Por otro, procuramos mantener relaciones con empresas, y por ejemplo, este año hemos recibido la visita de varios gerentes de empresas que se han acercado a la facultad a ofrecer conferencias.
Actividades 'extra'
-¿Cuáles son las actividades extra-académicas más famosas de la facultad?
-Entre los alumnos, como es lógico, las fiestas de fin de curso. Sin embargo, la semana de la literatura se ha consolidado y todos los años recibimos la visita de importantes escritores. Además, solemos organizar diferentes jornadas temáticas con multitud de conferencias muy interesantes. A todo ello hay que sumar el amplio abanico de actividades deportivas que organizamos, y por supuesto, todas las jornadas de puertas abiertas que realizamos cada temporada.
-En sus 30 años en la facultad, ¿qué diferencias ve en la universidad de antes y la de ahora?
-Han cambiado, como es lógico, los valores del alumnado, pero también los del profesorado. Es importante apelar al contexto histórico, social, cultural y político de cada momento. Al principio, había más cercanía con el alumnado, quizás como respuesta al modelo educativo del franquismo. Hoy en día, el alumno está muy interesado en la formación académica y en conocer otros mundos, y muchos de ellos solicitan el poder hacer prácticas en el extranjero. Por supuesto, han cambiado las inquietudes del alumnado, pero también las del profesorado.