Los mirandeses parece que aprenden bien y deprisa. El hábito de colocarse el cinturón de seguridad ha conseguido ganar adeptos en la ciudad y lo ha hecho de manera espectacular, en menos de un año.
Todavía en junio de 2005 los primeros controles que efectuaron los agentes de la Policía Local, coincidiendo con la campaña nacional de verano, se saldaron con un preocupante índice de incumplimiento de esta normativa en Miranda. Ese mes el 70% de los conductores no llevaba puesto este elemento. Un porcentaje que fue rebajándose de manera acelerada en tan sólo una semana y que consiguió situarse en el 4%.
Estadística muy similar, aunque con un punto mayor, se registró también durante el otoño. En esa campaña, los índices fueron muy parecidos a los que se han contabilizado en este mes de mayo. El concreto se detectó el incumplimiento en el 5,4% de conductores mientras que el de los ocupantes fue del 10,63%.
En cualquier caso, cada vez son más evidentes las ventajas de viajar con el cinturón de seguridad abrochado. La última prueba radica en ese dato nefasto que recuerda que su ausencia ha sido la causa de la mitad de las muertes registradas en Semana Santa.