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Domingo, 7 de mayo de 2006
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SOCIEDAD
MARINO RUILOPE ALCALDE DE SALINAS DE AÑANA
«Tenemos que luchar para que no nos quiten al médico»
«Por esto no me pagan nada, voy al Ayuntamiento cuando hace falta»
«Tenemos que luchar para que no nos  quiten al médico»
Casi una ciudad. Tontxu Rodríguez habla por el móvil con el ayuntamiento de fondo. / pedro urresti
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Con su mono azul, el alcalde de Salinas de Añana acaba de aparcar el tractor con el que trabaja sus tierras: cultiva avena, cebada, trigo, remolacha y patata. También se ocupa de los campos de otros. Entra en la casa donde vive con sus padres, de 87 y 84 años. En la planta baja tiene dos cerdos que aún han de engordar mucho. Así que toca alimentarlos, «con habas secas, que tienen mucho hierro». Los matará él mismo en Navidad. «Hay que acostumbrarse a todo. Aquí, para que vivan unos tienen que morir otros», dice Marino Ruilope.

-Parece que en Salinas se hubiera detenido el tiempo.

-Tendrías que haberlo visto en los años 60, con las salinas funcionando a tope. Llegamos a ser 700 habitantes, pero esto comenzó a decaer y la gente empezó a emigrar En la industria ganaban más y esto es muy duro. Nadie trabaja las salinas desde hace 10 años. Ahora quedamos 178 vecinos, aunque en verano se duplique, y la mayoría son muy mayores. Éste es uno de los problemas de estos ayuntamientos, que tienen una media de edad muy avanzada (65 años).

-¿Qué pasará con el valle salado?

-Está en fase de recuperación, estamos reformando las estructuras para explotar el aspecto turístico con las visitas guiadas que ya hemos iniciado, y luego esperamos volver a trabajarlas artesanalmente. Éste es el arma de defensa más importante del pueblo en el futuro, y en eso estamos.

-¿Qué es lo mejor de ser alcalde de un pueblo tan pequeño?

-Trabajar para los vecinos.

-¿Y lo más difícil?

-Andamos escasos de servicios y de recursos económicos. Acabamos de hacer obras de abastecimiento, saneamiento, electrificación, pavimentación y gasificación, y el presupuesto se ha disparado. Hay que mirar el dinero. Y mantener los servicios, luchar para que no nos quiten el médico o la farmacia, y que los chavales que van a la escuela en Valdegovía tengan profesores buenos. No hay muchos más problemas, nos conocemos todos.

-¿Les ha cambiado mucho la vida el anuncio del alto el fuego de ETA?

-Lo vivimos con ilusión e interés, el futuro de Euskadi pasa por esa tregua. Pero en un sitio tan pequeño no se nota mucho cambio.

-¿Cuál es su sueldo de alcalde?

-Ja, ja. No te pagan nada. De todos modos, esto es diferente. Sólo vas al ayuntamiento cuando tienes que hacer algo concreto. Hay días que ni me paso y otros me llama la secretaria para firmar algo.

-¿Y se vive bien de agricultor?

-Socialmente sí, económicamente no. La reconversión es salvaje y las cosas se van a poner peor.

-¿Le gustaría gobernar Barakaldo?

-Ja, ja, necesitaría estudios, pero aunque así fuera, es mucho lío.



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