Trajeado, pasa el día entero en el Ayuntamiento devanándose los sesos para averiguar cómo aparcar los 43.000 vehículos censados en Barakaldo. Gobernar un pueblo de 96.000 habitantes le absorbe casi todo el tiempo. Algo le queda por la noche, el justo para ver 'El comisario' -«me gusta por mis años como concejal de seguridad ciudadana»- y 'Hospital Central' -«soy muy hipocondriaco»-.
-El alcalde de Salinas dice que no le gustaría serlo en Barakaldo porque sería «mucho lío». ¿Y a usted, le gustaría gobernar un pueblo tan pequeño?
-Me gustaría, eso tiene que ser una bomba, o como un amigo mío, que es alcalde de Cachorrilla, en Extremadura, con 600 habitantes. Yo me paso hora y media diaria firmando expedientes, luego tengo un montón de reuniones... pues supongo que allí no se hará todo esto. Estarás más con tus vecinos, viendo cómo mejora tu municipio desde la calle y no desde la oficina... Aunque seguro que tienen también un montón de problemas, y desde aquí yo le mando un saludo al alcalde de Salinas y le digo que no es más difícil serlo en Barakaldo.
-¿Pros y contras de ser alcalde de un pueblo tan grande?
-En un municipio de 100.000 habitantes todo son problemas, pero no deja de ser un pueblo y tiene también los conflictos de una localidad pequeña, es decir, el que estés en la calle y una persona te pregunte cuándo le arreglas la farola. Aunque también es una ventaja, el contacto con los ciudadanos es lo que más me gusta.
-¿El mayor problema de Barakaldo?
-El aparcamiento, tenemos 43.000 vehículos para 96.000 habitantes. Y estamos en medio de un enclave geográfico importante, tenemos la feria de muestras, y nos hemos convertido en centro de ocio y comercio con Megapark. Nos juntamos con muchísimos vehículos.
-¿Cuánto gana?
-3.500 euros.
- ¿Y cree que está bien pagado?
-Sí, porque me pagan los ciudadanos de Barakaldo y es un sueldo amplio para la media de un ciudadano de aquí. Ahora, por las horas y la dedicación, en una empresa privada ganaría mucho más.
-En Salinas no hacen falta escoltas. Usted los lleva aún a todas partes.
-Cuando ETA dijo el año pasado que no atentaría contra cargos del PP y del PSOE, yo estaba en un pueblo de Castilla para un hermanamiento. Quizás por estar fuera de casa o por estar con compañeros, me emocioné bastante. El alto el fuego no me sorprendió tanto. En el Ayuntamiento de Barakaldo somos 14 los concejales que llevamos escolta y no sabemos cuándo va a procederse a la retirada, pero te da tranquilidad saber que parece que no te van a pegar un tiro.