Julian Iantzi se ha convertido en la cara de los 'realities' de ETB. Una etiqueta que él acepta sin rechistar. Es que ya he hecho once programas de este tipo», recuerda. Ahora Iantzi se enfrenta a un nuevo reto, su decimosegundo espacio de este género, 'BasXtrem'. Una vez más, los protagonistas serán los deportes de riesgo y los concursantes se someterán a situaciones límites.
-¿Qué va a ofrecer 'BasXtrem'?
-Va a ser un concurso en el que los participantes tendrán que demostrar su capacidad de aprender a hacer deporte y de convivir.
-Se ha especializado en presentar 'realities' de aventura. ¿Se ve concursando en alguno de ellos?
-Sí, porque soy un poco salsero. Querría conocerme en una situación límite y ver cómo respondo. Las pruebas no me asustarían, porque he practicado deportes de riesgo. ¿No se cómo lo haría, pero lo intentaría y me rompería los cuernos!
-En sus programas la gente vive al límite. ¿Estas situaciones sacan lo mejor o lo peor del ser humano?
-Muchas veces se sorprenden de ese otro 'yo' que tenemos dentro y que no conocemos. Nadie sabe cómo va a responder en situaciones extremas. Nos sorprenderíamos de la capacidad de sufrimiento que tenemos. La gente saca una conclusión: con muy pocas cosas se puede ser feliz.
-Confiese. ¿Qué echaría usted de menos en una isla desierta?
-Más que objetos, echaría en falta a gente: mi familia, mis hijos...
-Si es usted tan familiar, ¿cómo lleva pasar tanto tiempo fuera de casa para grabar los concursos? ¿Se ha ido hasta a la Patagonia!
-Pues lo llevo bastante mal. Paso hasta seis meses fuera de casa y echo de menos las cosas cotidianas. Vivo la soledad de los hoteles, porque los sitios a los que vamos suelen estar apartados de la civilización.
-¿Cuál ha sido el momento más tenso que han vivido?
-El año pasado, en 'El conquistador del fin del mundo'. Lorea, una concursante, tuvo problemas fruto de un gran esfuerzo físico y requirió asistencia médica.
-Suele hacer de mediador en las disputas de los concursantes. ¿Es difícil imponer calma cuando las situaciones son tan extremas?
-Más bien soy el hilo conductor. Intento pincharles. Trato de sacar la información que la gente en sus casas quiere conocer.
-¿Ha llegado a hacer amistad con algún concursante?
-No soy su amigo, ni su enemigo. Sólo les 'ayudo' a vivir su experiencia.
-¿Le gustaría cambiar de registro y conducir otro tipo de espacio?
-La gente me ve como el 'hombre reality' de ETB. Pero antes había hecho otro tipo de espacios: reportajes, galas, tertulias incluso un concurso de baile. Disfruto con mi trabajo, porque me da la posibilidad de conocer gente y sitios nuevos y de aprender muchas cosas; es enriquecedor.
-Usted es informático y ha terminado trabajando en la tele casi por casualidad. ¿Cómo lleva que ahora le reconozcan por la calle?
-Me costó acostumbrarme, porque se me hacía muy raro. El hecho de salir en la televisión se magnifica mucho. No deja de ser un trabajo como otro cualquiera.