Lanzar con el tiragomas era una costumbre arraigada hasta hace unas décadas en las fiestas de pueblos y barrios de Vizcaya, pero como tantas otras tradiciones populares se fue extinguiendo con el paso del tiempo. En los últimos años, sin embargo, el juego ha recuperado parte de su protagonismo gracias al empeño de varios aficionados que han unido esfuerzos en la Peña Enkarterri de Zalla. El club organizó ayer en Abanto un campeonato que reunió a los mejores representantes nacionales de esta modalidad deportiva de tiro.
Entre los sesenta aficionados que acudieron con su tiragomas al frontón Txikito de Gallarta había sevillanos, albaceteños, murcianos o alicantinos, aunque los favoritos y más numerosos eran los participantes vizcaínos y asturianos. Las gradas se fueron poblando poco a poco de aficionados locales sorprendidos ante la maestría de algunos tiradores. «El truco aquí está en entrenar mucho», reconocía uno de los competidores de la Peña Enkarterri, para quien ni siquiera la práctica garantiza siempre el acierto. «Yo en mi garaje le doy a blancos mucho más pequeños, pero en un campeonato no es lo mismo», admitía.
El lanzamiento con tiragomas, en cualquier caso, no es exclusivamente un juego de niños, según se pudo comprobar ayer en Gallarta, donde compartieron protagonismo hombres, mujeres, jóvenes, adultos e incluso personas mayores. «Lo importante en este deporte es la vista y el pulso, no el sexo o la edad», relataba a sus 74 años Félix Aparicio, uno de los tiradores más galardonados de Vizcaya.
Tirachinas artesanales
Diez metros era la distancia acordada para acertar en una pequeña diana redonda de apenas ocho centímetros de diámetro. Munición y tiragomas, los únicos recursos de los lanzadores para afrontar el reto. «Casi todos son artesanales. Los que se venden en las tiendas o en las armerías pueden resultar muy bonitos, pero son por lo general poco precisos», señaló el secretario del club organizador, Koldo Galarza.
Al final, Valencia ganó por equipos y el asturiano Jorge Barril hizo lo propio en el plano individual. La victoria foránea no empañó, sin embargo, el éxito de una jornada que servirá de aliciente a citas más ambiciosas. «El 29 de julio celebraremos en Zalla el primer campeonato de Euskadi y el año que viene quizá regresemos a Gallarta con un torneo internacional que podría reunir a figuras de nivel europeo», afirma Galarza.