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Domingo, 7 de mayo de 2006
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Palomas enredadas
El Ayuntamiento de Portugalete recurre a una empresa especializada para frenar la proliferación de estas aves, «portadoras de numerosas enfermedades»
Palomas enredadas
CASI INFALIBLE. Un experto contratado por el Ayuntamiento lanza su red sobre una bandada de palomas en Portugalete. / PEDRO URRESTI
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La paloma es un icono indispensable de cualquier parque o plaza que se precie, pero también puede erigirse en un serio problema sanitario. Así ha ocurrido en Portugalete. En los últimos años, la villa se ha visto invadida por bandadas de torcaces cuyos excrementos provocan innumerables daños urbanísticos. La vida salvaje, sin embargo, convierte a estos ejemplares en portadores de múltiples enfermedades, razón por la que el Ayuntamiento ha recurrido a una empresa especializada para reducir su número y garantizar la salubridad.

«En un hábitat natural la población de esta especie estaría siempre equilibrada por la intervención de aves rapaces depredadoras como el águila, el halcón o el búho», explica el edil de Sanidad, Ángel Anero. En la ciudad, sin embargo, la paloma deambula ajena a esta amenaza y encuentra comida con facilidad, «sobre todo en la desembocadura de la ría, donde el Superpuerto alberga auténticos graneros». La elevada fecundidad de estas aves, de hasta seis crías al año, dispara su crecimiento a un ritmo «exponencial».

Roberto Solagaiztua es el encargado de capturar a las palomas. Veterinario de vocación, ha inventado un sistema que permite cazarlas con una efectividad superior al 90%. Utiliza una escopeta a la que ha acoplado un artilugio de forma triangular capaz de lanzar, en lugar de perdigones, redes de hasta 40 metros cuadrados de superficie a 200 kilómetros por hora.

Para llevar a cabo la batida, Roberto ha contado durante tres semanas con la ayuda de un operario municipal responsable de cebar a las palomas en 10 puntos del municipio. «Son aves confiadas y, en cuanto le ven, se acercan para recibir su ración de trigo», explica. El experto, agazapado detrás del 'trabajador señuelo', espera a que se reúnan todas en torno a la comida. Entonces dispara la red. En la plaza del Ayuntamiento sólo una ha escapado a la trampa. Bajo la malla extendida sobre el suelo revolotean otras 30.

«Bichos bajo las alas»

La amplia experiencia del veterinario le ha llevado a trabajar en las principales ciudades españolas, desde San Sebastián a Cádiz o Canarias. Desinfecciones Eibar incluso ha saltado la frontera para «limpiar» Lisboa. En el parque Eva Perón de Madrid llegó a coger 650 ejemplares de un sólo lanzamiento. «En Portugalete, la falta de grandes espacios me obliga a emplear la red pequeña, de 20 metros cuadrados, y sólo cazamos unas 200 palomas en total», se justifica. En octubre repetirá la operación.

Equipados con guantes, Roberto y su ayudante introducen las palomas en una caja. «Hay que protegerse bien porque sanitariamente estas aves son una 'bomba'. Están llenas de bichos bajo las alas que provocan todo tipo de enfermedades como la sarna, la coccidiosis, la neumonía atípica e incluso la salmonela», explica.

Los ejemplares cazados se recogen sin causarles ningún daño. Tras el apresamiento, sin embargo, su destino queda fatalmente marcado. Las palomas son trasladadas a un recinto homologado donde se les retira el oxígeno y sólo respiran CO2 hasta fallecer. Los cuerpos acaban en un centro de transformación de animales.



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