El Correo Digital
Lunes, 8 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CRÓNICA DE TOROS
Duelo de ganaderías
Duelo de ganaderías
Javier Blanco torea al natural a uno de sus toros. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Un intenso aguacero de última hora provocó que el festejo comenzara con cincuenta minutos de retraso. Todo sea por la afición. Excelente trabajo el de los miembros del Club Taurino Otxomaio. De no ser por su esfuerzo y tesón hubiera sido imposible celebrar la novillada concurso de ganaderías. Una oportunidad de oro para examinar el comportamiento de bravos de diferentes encastes.

El primer ejemplar de la tarde, perteneciente a la ganadería de Caridad Cobaleda Galache, fue de menos a más. Lesionado en un pitón de salida, el utrero protestó y echó la cara arriba, aunque terminó embistiendo con temple y calidad a la muleta de Raúl Cano. En segundo lugar se lidió un ejemplar de Terrubias de bonitas hechuras. Pese a ser mal lidiado, el novillo no perdió ninguna de sus numerosas virtudes: fijeza, prontitud, obediencia a los toques, movilidad y nobleza. Con semejantes mimbres, Iker Cobo únicamente compuso un trasteo correcto, aseado, y largo, muy largo.

Un manso de salida

El primer novillo del lote de Javier Blanco lució el hierro de Sayalero. El astado, manso desde su salida por la puerta de chiqueros, ofreció sus mejores arrancadas al resguardo de las tablas. Tardó Javier en apreciarlo, y cuando se dio cuenta el animal no estaba para fiestas. Aun así, el salmantino obtuvo naturales de gran trazo y pinturera composición.

El segundo novillo de Raúl Cano, un utrero de Zaballos con muchos kilos y serio cuajo, sacó genio del malo y se arrancó con aspereza. El novillero de Barakaldo, en vez de lidiarlo y castigarlo por abajo, insistió en torearle en redondo. Baldía porfía. El quinto astado de tarde, propiedad de Mercedes Pérez Tabernero, tuvo mucha clase y calidad pero fue excesivamente castigado en varas.

Iker Cobo apenas pudo emplearse con la franela aunque dejó constancia de su bun concepto del toreo. Finalmente, cerró plaza un novillo de José Cruz, clavado a su ganadero: pequeño, enrazado y con picante. En lenguaje taurino un tacazo. Utrero importante, un pelín tardo, al que Javier Blanco no logró imponerse. Lo pasó por ambos pitones pero nunca bajó la mano, ni ligó las series. Terminó poniéndose muy pesado.



Vocento