La modificación del Estatuto de los Trabajadores, que firmarán mañana Gobierno, empresarios y sindicatos, es «positiva» por el mero hecho de alcanzarse con consenso, pero «insuficiente»» a juicio del Partido Popular (PP), organización que demanda que los cambios sean tramitados como proyecto de ley en lugar de como decreto-ley. «Dos años de diálogo social exigían un acuerdo con mayúsculas, que abordara todos los elementos de modernización y reforma de nuestro sistema de relaciones laborales», según su responsable de Economía y Empleo, Miguel Arias Cañete.
Las declaraciones del portavoz popular tuvieron lugar en la sede central de su partido en vísperas de que se cumplan cuatro años del decreto de José María Aznar que modificó el mercado laboral y provocó una huelga general el 20 de junio de 2002. La norma, conocida como 'decretazo', vio la luz el 25 de mayo y se llevó por delante a uno de los ministros más fieles al presidente, el titular de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Carlos Aparicio.
Más ambicioso
Arias Cañete calificó de «positivo» el avance en «la senda del diálogo y del consenso en la mejora del sistema de relaciones laborales iniciado por el PP en 1997», pero lamentó que el actual Gobierno no haya abordado ahora medidas fundamentales para mejorar la convivencia entre los empresarios y los trabajadores. A su juicio, el nuevo acuerdo «debería haber sido más ambicioso».
Para el representante del PP, es lamentable que la reforma que se firmará mañana no afronte «la negociación colectiva o la siniestralidad laboral». Este partido reclama «un marco de relaciones laborales más moderno, más flexible que pueda garantizar la competitividad de la economía española».
Arias Cañete resaltó que a la hora de aprobar el Estatuto de los Trabajadores, «el Parlamento tiene mucho que decir», puesto que se trata de «un elemento fundamental para la competitividad de la economía».