El Correo Digital
Lunes, 8 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


ECONOMÍA
ECONOMÍA
La dura negociación del convenio colectivo
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Decía hace unos días el consejero de Industria del Gobierno de Navarra, José Javier Armendáriz, que los peores augurios sobre la factoría de Volkswagen en Navarra se van a cumplir ante la reducción paulatina de la producción y la conflictividad laboral. En su análisis denunciaba el enquistamiento de la situación y la actitud de trabajadores y empresa a los que, según casi todos los cálculos, apenas separan algunos puntos del convenio colectivo que negocian sin éxito desde hace 16 meses. La advertencia la hizo cuando las centrales rechazaron la mediación que ofreció para intentar evitar lo que llegó después: el anuncio del traslado de producción de Pamplona a Europa del Este derivada de los problemas laborales en la planta. Entonces esa amenaza era lo peor que podía ocurrir a Landaben. Ahora se habla incluso de cierre.

Por aquellos días, eran dos los puntos que separaban a empresa y trabajadores: homologación de pluses y adecuación de la jornada a circunstancias especiales debidas a necesidades urgentes o imprevistas.

En lo relacionado con la «flexibilidad laboral» se encuentran las mayores diferencias ya que la empresa pide que la jornada anual oscile entre 198 y 222 días al año y los trabajadores aceptan que pueda ir de 200 a 218. También en el dinero que la empresa se quiere ahorrar en el plus de desplazamiento festivo. Quiere que por trabajar los sábados se pague 41-89 euros en lugar de los 80-120 que se paga ahora según las categorías y los trabajadores dicen no a esas medidas de ahorro.

Ahora las posiciones se han endurecido después de que Volkswagen cumpliera su amenaza y anunciara el traslado de una parte de la producción del 'Polo' a Europa del Este. CC OO, CGT y LAB creen que es un intento de meterles miedo y abogan por seguir con las movilizaciones mientras que UGT quiere someter a referéndum la última oferta de la empresa.



Vocento