8 de mayo de 1981. Hoy hace 25 años. En el Salón de la Lengua del Monasterio de San Millán de la Cogolla se celebró el histórico acto de firma del proyecto de Estatuto de Autonomía para La Rioja por parte de los 32 miembros de la Asamblea. Con ello se rubricaba un proceso de sesiones redactoras por parte los asambleístas. Tras la firma, el proyecto se entregó cuatro días después en las Cortes para su discusión.
Al histórico acto asistieron todos los asambleístas, salvo José Antonio Escartín -que a esa hora participaba en el programa televisivo 'La Clave'-, los alcaldes de los 171 municipios riojanos y representantes de partidos políticos, entre ellos el PCE, así como numerosos ciudadanos, algunos de los cuales utilizaron el autobús puesto a disposición de éstos por la Diputación.
La mesa estuvo formada por Joaquín Ibarra -presidente- y los diputados Tomás Montenegro, Jesús Sanz, Aurelio Ibarrondo y Domingo Ruiz de Viñaspre. La firma, uno por uno, del proyecto duró siete minutos.
Y llegó el turno de las intervenciones. Neftalí Isasi, portavoz de Alianza Popular, dijo que «a pesar de que acatamos la decisión de la mayoría, no compartimos muchos aspectos de los que se consignan en el Estatuto». Se refería a que el texto aprobado podría gravar en exceso el bolsillo de los riojanos.
Continuó el socialista Félix Palomo con una frase concisa: «Hemos venido a firmar nuestra fe en La Rioja». Y añadió: «La autonomía no es el final de nada; es el comienzo de todo».
En nombre de los asambleístas de UCD habló Luis Javier Rodríguez Moroy, quien hizo hincapié en la característica riojana de región-bisagra. «Esto, lo que vivimos hoy, es un hito en nuestro camino. Y debemos decir: ¿adelante!, enfatizó.
Joaquín Ibarra, presidente de la Asamblea de los 'treintaydosantes', trenzó un discurso de nueve minutos y subrayó que el proyecto de Estatuto que se acaba de firmar «no es la perfección máxima, pero entiendo que es un texto francamente bueno». Y lo es porque, recordó, «gobernaremos lo nuestro y responderemos de ese buen o mal gobierno».
Lavilla y Martín Villa
Era un día histórico para la región. Sólo faltaba que Madrid discutiera y realizara añadidos al texto.
Éste se entregó en Madrid al presidente del Congreso de los Diputados, Landelino Lavilla. Martín Villa, entonces ministro de Administración Territorial, confirmó su idea de que el Estatuto no entraría en funcionamiento antes del años 1983. Cuentan las crónicas de la época que los argumentos expuestos para la constitución en unidad autónoma uniprovincial satisfacieron a Martín Villa.
Antes del de La Rioja, ya habían sido presentados, también por el artículo 143, los de Asturias, Cantabria, Canarias y Murcia. Y destacó Ibarra que en ningún momento del encuentro con los ministros se habló de la región castellano-leonesa, que algunos deseaban incluir en ella al territorio riojano.
Hubo nervios cuando apareció un informe técnico poco favorable de García de Enterría, que parece que podía influir en su contenido, pero nunca en su anulación.
La Rioja empezó a caminar.