La Plaza de España acogió ayer la IX Concentración de Encajeras de Bolillos organizada por la Asociación de Amas de Casa de Alfaro, a la que acudieron unas 600 personas aficionadas a la tradicional actividad artesanal, procedentes de Navarra, Aragón, País Vasco y Manresa, además de localidades de La Rioja.
Según explicó la presidenta la asociación, Ascensión Gutiérrez, «hemos sufrido un poco por la inestabilidad climatológica, pero al final el tiempo está colaborando al éxito de una concentración que tiene como principal novedad la presencia de las encajeras de Manresa, que han fletado un autobús para conocer las técnicas que se utilizan en la región y de paso disfrutar de la posibilidad de hace turismo rural».
El colectivo se volcó un año en ofrecer una cuidada organización del evento a todas las encajeras que se desplazaron hasta Alfaro y, como ya viene siendo tradicional, les obsequió a lo largo de la mañana con un almuerzo, animaron la concentración con la actuación del grupo Amigos de la Jota, les entregaron un ejemplar de la publicación de los trabajados premiados en las cinco ediciones del concurso literario 'Voces de mujer' y compartieron una comida de hermandad.
El alcalde, Tomás Martínez, y el concejal de Cultura, José Antonio Marín, fueron los encargados de dar la bienvenida a todos los participantes, recorriendo los puestos y mostrando la riqueza cultural y medioambiental de Alfaro así como el carácter hospitalario de sus habitantes.
Durante toda la mañana se pudo contemplar a las encajeras en pleno y admirar obras realizadas con anterioridad y los trabajos de la asociación expuestos en la Sala de la Fundación Caja Rioja, en la que no faltaron las manualidades ni las labores de bolillo procedentes de las clases que se imparten a lo largo del año. Mujeres de todas las edades mostraron la belleza de las labores de realizadas con sus manos maravillosas, de puntillas y entredoses, milano, juegos de cama, puntillas, paños sencillos, puntillas para abanicos y pañuelos de encaje ruso y popular.
Las labores de bolillo van ganando adeptos no sólo en el colectivo femenino. El número de hombres es todavía muy inferior al de las mujeres pero va aumentando y así lo confirmaba Antonio Úriz, de la población navarra de Los Arcos, que señalaba que «es una opción artesanal más. A mí siempre me han gustado los trabajos manuales y sobre todo recuperar tradiciones perdidas en los pueblos».
Los puestos de venta de bolillos, mundillos, soportes, plantillas, alfileres, revistas y el resto de accesorios no faltaron a la cita. El responsable de uno de ellos confirmaba que se siguen vendiendo prácticamente los mismos y, como novedad, este año trajeron el cojín continental para hacer labores de forma transversal.