El Correo Digital
Martes, 9 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CULTURA
OPINIÓN/Problemas
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Con independencia de los tópicos al uso sobre un concepto del cine europeo vinculado más a la faceta creativa que a la comercial, al sesgo artesanal o a un discurso narrativo más denso y menos lineal, lo que realmente le diferencia del cine norteamericano es su menor dimensión financiera e industrial. Además, ya no es sólo que sea imposible invocar un concepto unívoco del cine europeo en un continente con una ingente diversidad de inspiraciones, sino que también el propio intercambio cultural y las influencias recíprocas en el modelo de hacer cine en Europa y Norteamérica conviertan en inútil cualquier intento de nacionalización cinematográfica.

Por lo demás, el cine en Europa tiene los mismos problemas que la industria cultural en todo el mundo, junto a otros de carácter algo más específico. Por ejemplo, si por un lado el principal problema general de nuestro cine es ahora la pérdida global de espectadores -un retroceso medio del 11% en el Viejo Continente-, por otro la industria cinematográfica europea sigue sin superar ese reto fundamental que es la distribución fuera de sus fronteras.

Algo difícil de lograr con tanta producción y tanta diversidad lingüística, por mucho que los fondos europeos concedan todos los años más de 1.000 millones de euros en concepto de ayudas o, incluso, por mucho que ahora se vuelva a invocar un nuevo aumento en las cuotas de exhibición para el cine europeo.



Vocento