Es habitual escuchar a la salida de la proyección de 'Misión imposible III' que se trata de un simple pasatiempo, que se ve y se olvida. Afirmación relacionada con el cine de acción en general, puesto que no es de recibo meter a todos los filmes que se mueven en esta longitud de onda en el mismo saco. En ese sentido, conviene precisar que hay cine de acción y de acción. No es lo mismo, pongamos por caso, una película como 'En busca del arca perdida', que esta tercera entrega con las nuevas peripecias de ese incombustible agente del FMI que es Ethan Hunt, enfrentado aquí a un villano a machamartillo, interpretado 'ad hoc' por el oscarizado Philip Seymour Hoffman ('Truman Capote').
El culto a la personalidad de un astro como Tom Cruise es el motor de todo el relato, encarnado con su habitual entusiasmo por el voluntarioso comediante neoyorquino, al que se humaniza en la presente ocasión (incluso llora), sin que por ello pierda sus probadas aptitudes para resolver los más enrevesados entuertos criminales, ahora relacionados con un revolucionario artefacto, cuyo nombre en clave es 'pata de conejo'.
Inverosímil 'MacGuffin' a lo Alfred Hitchcock, aliñado por el debutante director J. J. Abrams con toda la parafernalia técnica propia de estos casos, sin un estilo realmente personal, supeditando su efectista escenografía al lucimiento del actor, productor y 'alma mater' del tinglado, Tom Cruise, poniendo el acento en los efectos especiales y en un ritmo trepidante, que a la postre resulta un tanto mareante.