Fernando Lamikiz citará a Javier Clemente en los próximos días para conocer de primera mano su proyecto deportivo para la próxima temporada. El presidente considera esencial que le ofrezca de forma detallada sus planes para el ejercicio 2007-08. Hay razones fundadas para pensar que su respaldo a su continuidad en el banquillo dependerá de lo que suceda en esas conversaciones.
La situación del banquillo del Athletic es desconcertante. Se fichó a Clemente por dos años en noviembre con la misión de salvar al equipo del descenso. Lo ha logrado, pero hay un compás de espera. Un proceso como su continuidad que parecía llegar por inercia se encuentra varado por las dudas que afectan a los dirigentes.
Existen muchos elementos de juicio para creer que el entrenador corre el riesgo de ser relevado. Ya no es un secreto que se ha sondeado a Miguel Ángel Lotina y además da la sensación de que el presidente reflexiona sobre las ventajas y los inconvenientes de la decisión final sobre Clemente.
Resulta llamativo que Lamikiz eluda salir a defender en público la validez o no del contrato de dos temporadas que firmó a Clemente. Las fuentes consultadas mantienen que se propone convocar en los próximos días al entrenador para conocer de primera mano su proyecto para la temporada 2006-07. Personas que charlan con él a diario creen que la posibilidad de que opte por apartar al técnico es elevada.
El presidente no olvida que han sido siete meses de sufrimiento continuo y que se han desaprovechado ocasiones para conseguir la salvación antes. El escenario con el que trabaja el club es que debe presentar la próxima temporada, la tercera en la que ejercerá la presidencia, un proyecto deportivo que ilusione y que le permita presentarse en una situación ventajosa a las elecciones de 2009.
Lamikiz conoce los entresijos del vestuario. Pidió a los pesos pesados del equipo (Urzaiz, Orbaiz, Etxeberria, Yeste e Iraola) que se pronunciaran sobre el sustituto de José Luis Mendilibar. La sensación que se capta en la junta es que el entrenador y la plantilla se han distanciado. Fue llamativo lo que sucedió el domingo en Riazor, en donde según el baracaldés, consiguió una gesta comparable a la del título logrado en Las Palmas en 1983. Pues bien, pese al valor de lo alcanzado, el técnico no fue abrazado en público por ninguno de sus futbolistas. Saludó a Joaquín Caparrós y enfiló rápidamente el camino del vestuario.
Al presidente no le han gustado nada tampoco los ataques del entrenador a los medios de comunicación en las últimas semanas en los que desentierra rencores a su gusto. En el club se entiende que esto es una innecesaria fuente de conflictos en un momento en el que se necesita paz social para superar la crisis deportiva y abordar el principal proyecto estratégico del club, levantar un nuevo estadio.
Se espera batalla
El problema que encuentra la junta es cómo desactivar los apoyos con lo que Clemente cuenta en la masa social. Los dirigentes dan por sentado que planteará toda la batalla posible por seguir en el banquillo. Fuentes cercanas al club destacan que uno de los principales temores es la reacción del entrenador si llega a conocer que no sigue. Nadie quiere asumir un trago que finalmente parece que recaerá en Lamikiz. Eso sí, se da por sentado que al menos se le recompensará con un puesto en el club más los 240.000 euros pactados en concepto de indemnización.
Mientras el presidente medita los próximos pasos a dar, en el seno de la junta hay división de opiniones. «Si me preguntas si los 21 (directivos) estamos en favor de que siga Clemente, la respuesta es no», admitió ayer en conversación con este periódico un importante dirigente, que proclamó además su apoyo a la continuidad del entrenador.
Hay un importante grupo en la junta, en el que se incluye alguno de los directivos más cercanos a Lamikiz, que solicita la continuidad del técnico. Este sector lo interpreta como una consecuencia lógica de la permanencia. Uno de los motivos que exponen es preguntarse cuál sería la situación la próxima temporada si en la décima jornada el nuevo entrenador suma seis puntos y Clemente está en el paro.
Sin lograr una proeza, como él pretende subrayar, Clemente ha rendido un beneficio práctico. En el club se busca la forma de vestir el muñeco del cese. Miguel Ángel Lotina, a quien ya se ha sondeado, como se admitió ayer desde la junta, es el favorito, pero no hay que descartar que en los próximos días surjan otros nombre, como el del osasunista Javier Aguirre.
La existencia de intereses contradictorios en la junta hace a algunos intuir que Lamikiz retrasará la decisión hasta ver qué sucede ante el Barcelona. Una vez superado el efecto euforia de la salvación, será la mejor forma de pulsar que opinan los socios de la gestión de la junta y del entrenador. Y también servirá de termómetro para medir el clima social del club la evolución que siga la iniciativa que parece dispuesto a adoptar el socio rojiblanco que, según informó Onda Cero, se acercó ayer a Ibaigane desde Madrid y solicitó la documentación necesaria para presentar una moción de censura contra la directiva. Para que prospere, deberá reunir las firmas del 5% de los socios.