El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera (Béjar, Salamanca, 1957), anima a los empresarios a contratar empleados fijos porque, según asegura, con la nueva reforma laboral el empleo estable sale más barato que el temporal. Hoy, después de 14 meses de negociación y en presencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, firmará con los máximos responsables de las patronales CEOE y Cepyme, y los sindicatos CC OO y UGT el acta de unos cambios consensuados contra la precariedad en el mercado laboral. Visiblemente satisfecho, Caldera ironiza sobre quienes le acusan de hablar poco y responde que se trata de «hacer mucho». A los dos años de la legislatura, opina que su departamento presenta un notable balance y cree que el mayor reto socio-laboral del Ejecutivo está cumplido.
- ¿Es la mejor reforma laboral posible?
- Creo que sí. Es profunda y amplia. Desde el Acuerdo Nacional de Empleo, de 1981, no se ha conseguido un pacto tripartito de la importancia de éste. El acuerdo de 1997 fue entre empresarios y sindicatos; el Gobierno lo avaló, pero no participó en él.
- ¿Cuáles son sus objetivos?
- Persigue dos finalidades fundamentales. Una es la de favorecer todavía más la creación de empleo; la segunda, reducir la precariedad que supone el uso abusivo de la temporalidad sin introducir rigidez en el sistema».
- ¿Cuántos puntos tiene que bajar la tasa de temporalidad, situada en el 33%, para que la reforma haya sido un éxito?
- ¿Ojalá lo supiéramos!. Espero que de una forma importante. Hay que tener claro que la tasa de temporalidad se mide por una encuesta y no hay que sacralizarla. La temporalidad es el 33%, 30% o el 28%, pero en el registro de contratos del Instituto Nacional de Empleo se depositan unos 1,6 millones de contratos indefinidos cada año. Lo que queremos es acercar nuestra tasa a la media europea. Situarla entre el 13% y el 15% sería un gran logro.
Beneficiarios
- ¿Cómo incidirá la reforma en ese apartado?
- Operará sobre los contratos de las personas que ahora están trabajando en el mismo puesto, en la misma empresa, durante más dos años, que se convertirán en fijos. Es un colectivo que supera las 600.000 personas».
- ¿Y si el empresario decide cambiar de trabajador?
- No podrá. La negociación colectiva podrá establecer límite a la rotación de personas en un mismo puesto de trabajo. Ésta es una de las medidas de la reforma menos conocida.
- ¿Qué otras iniciativas impulsarán el empleo estable?
- Se favorece la conversión de contratos temporales en indefinidos. Este número dependerá de la nueva cultura que se vaya estableciendo a favor de la contratación estable. Tendrá más éxito la reforma si los empresarios conocen que sale más barato contratar de forma estable que temporal. Un empleo precario no es tan productivo como uno estable. Habrá más ayudas que en la actualidad. También rebaja las cotizaciones con carácter general sólo para los contratos estables; por lo tanto, el empleo indefinido pagará menos a la Seguridad Social que el temporal. Además, es valiente porque concentra las ayudas en el empleo estable y esto permitirá pasar de la situación actual, en la que todo el mundo contrata primero a una persona de manera temporal.
- ¿Quién ha sido el interlocutor más beligerante durante los 14 meses de negociación?
- Ninguno. Todos han defendido sus intereses con un alto grado de responsabilidad, porque alcanzar una reforma como ésta ha exigido mucha cintura, diálogo y negociación.
3.700 millones
- ¿Cuánto costarán los cambios?
- Dependerá del número de contratos que se conviertan en indefinidos. Si el éxito alcanza el 100% y todos los actuales contratos precarios se convirtieran en indefinidos, supondría más coste que si sólo se convierte un tercio. No lo vamos a saber a priori.
- Pero habrán estudiado unos costes fijos...
- Un cálculo razonable que hemos hecho para el plan de choque que transformará los contratos precarios actuales en fijos y para la aplicación de las ayudas al empleo indefinido con carácter inicial nos lleva a 1.200 millones de euros al año cuando se estabilice la reforma, al margen de los 2.530 millones de euros destinados a la rebaja de cotizaciones.
- ¿Es verdad que las ventajas de los empresarios son más tangibles que las de los trabajadores, porque sus mejoras siempre dependen más de la buena voluntad del empleador?
- No. Esta reforma va dirigida rotunda y fundamentalmente a los trabajadores; sobre todo, a jóvenes cuyo empleo precario será estable; a mujeres, que verán favorecida su reincorporación al trabajo después de haber sido madres, con una línea de ayuda especial; y al discapacitado severo, que tendrá 3.000 euros al año para toda la vida del contrato. Es una reforma para combatir la precariedad. Cuando bajamos una cotización no regalamos nada al empresario: ayudamos al trabajador.
Pensiones
-Después de esta reforma, ¿cuál es el proyecto más inmediato de su Departamento?
- Tengo tantos que no dispongo de tiempo ni para dormir. Hay que poner en marcha el decreto-ley de la reforma y dar curso a todas las medidas que incorpora. La inmediata es cerrar con acuerdo las previsiones de desarrollo del Pacto de Toledo en 15 ó 20 días.
- ¿Ese acuerdo cambiará el sistema de pensiones?
- Su objetivo será hacer el sistema más sostenible, mejorar las prestaciones y afrontar los riesgos de futuro. También tenemos pendiente concluir la Ley de Dependencia y llevar al Parlamento la Ley de Igualdad. El Estatuto de los Trabajadores Autónomos es otra de las tareas que esperamos finalizar a la vuelta del verano.
- ¿Terminará la presente legislatura como ministro de Trabajo y Asuntos Sociales?
- ¿Ojalá!. Eso depende del presidente del Gobierno. Sí él quiere, yo estaré encantado. Me encuentro muy bien en este trabajo.