Fieles y «con enorme sentimiento y orgullo», los vecinos de Orduña volvieron ayer, como cada 8 de mayo, a peregrinar hasta el Santuario de La Antigua. Desde 1639, año en el que la Virgen con el mismo nombre fue bautizada como patrona oficial del municipio, la cita del 'Día grande' de las fiestas de 'Ochomayos' lleva a cientos de personas hasta el templo para «renovar los votos» y rendir culto a «la Amatxu».
Tras la resaca festiva del primer fin de semana, la comitiva oficial partió puntual a las diez y media de la mañana de la Casa Consistorial hasta la iglesia, un paseo de unos veinte minutos a pie. La banda de clarines y los tradicionales maceros encabezaron un cortejo en el que no faltó el pendón de la ciudad.
Entre los fieles, ataviados con sus mejores galas y el pañuelo de fiestas al cuello, caminaba el alcalde de la localidad, Ricardo Gutiérrez, y el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao. Junto a ellos, la responsable foral de Cultura, Belén Greaves y su homólogo de Fomento y Empleo, Julio Artetxe. Además, la corporación municipal del Ayuntamiento y los cuatro alcaldes pedáneos de la Junta Ruzabal.
A pie y en coche
Un largo repicar de campanas puso inicio y final a una ceremonia religiosa que desató algunas lágrimas entre los asistentes durante el canto a la Virgen. En el santuario de la Antigua no cabía un alma -cerca de 400 vecinos no faltaron a su cita anual con su patrona-. «Es una costumbre de tiempos antiquísimos y siempre subimos a pie. Lo hacemos desde que éramos pequeños y si alguna vez no hemos venido ha sido por fuerza mayor», reconocía Oiarzabal Madariaga, que acudió a la iglesia junto a su mujer.
Tal es la devoción por la «Amatxu», que hoy le rendirán tributo los representantes de Amurrio y los de las juntas del valle de Arrastaria. Incluso, una comunidad de vecinos que reside en Madrid celebró ayer una misa en su honor en la parroquia madrileña de San Ginés. «Muchos dejan de trabajar para venir aquí, y aunque la idea original es peregrinar a pie, he de reconocer que cada vez somos más los que subimos en coche», se disculpaban dos fieles orduñeses.
El programa festivo de ayer aún dejó una amplia agenda de compromisos a los vecinos de la localidad. Desde la tradicional corrida de toros en la plaza de Orduña, en la que pudo verse al torero local Iván Fandiño y al de Llodio Iker Javier Lara, hasta el broche final nocturno que pondrán los fuegos artificiales.