Dos de los principales jefes históricos de ETA, Francisco Mujika Garmendia, 'Pakito', y José María Arregi Erostarbe, 'Fiti', echaron ayer por tierra las principales acusaciones del fiscal en el macrojuicio contra las presuntas organizaciones del entorno de la banda terrorista. 'Pakito', el máximo responsable de la cúpula de ETA desmantelada en 1992 en Bidart (Francia), no sólo negó que KAS fuese el 'frente político y social' de la banda, tal como mantiene el Ministerio Público, sino que proclamó que «KAS no es ETA».
Mujika Garmendia, ex jefe militar de ETA, explicó al fiscal que la banda y KAS son dos organizaciones independientes, «sin ningún tipo de contacto directo, que no mantienen reuniones ni lazos entre ellas, ni militantes en común». ETA, aseguró, «tiene sus comandos, su aparato de información y su aparato político, que es un aparato muy reducido, igual de dos o tres personas, porque el grueso de ETA es su aparato militar».
Durante una declaración muy directa, en la que contestó sin circunloquios ni ambigüedades a todas las preguntas de las defensas y las acusaciones, 'Pakito' no sólo negó la existencia de relaciones entre ambas organizaciones, sino que afirmó que ETA nunca dio órdenes o directrices ni a KAS ni a ningún otro ente de la izquierda abertzale. Insistió en que la organización criminal «no tiene nada que ver con la kale borroka», que es «algo espontáneo», y en que la banda tampoco ha controlado ni influido nunca en el diario clausurado 'Egin'.
De igual manera, señaló que también es una invención la acusación fiscal de que 'Egin', KAS, Batasuna y otras organizaciones formaban parte de una red de empresas creada por ETA como sistema de financiación para la izquierda abertzale. El ex jefe militar de la banda aseguró que el dinero que obtenía ETA «procedía de los secuestros, los atracos y el impuesto revolucionario y eran fondos únicamente para nuestros gastos, que no eran pocos». Mujika Garmendia negó de la misma manera que KAS y su sucesora a partir de 1998, Ekin, fuesen las organizaciones que controlaban por delegación de ETA el colectivo de presos y refugiados de la banda, así como sus relaciones internacionales.
Arregi Erostarbe, el jefe logístico de la 'cúpula de Bidart', fue mucho más parco y cauto en sus respuestas al tribunal y a las partes, aunque también afirmó que «KAS no tiene nada que ver con ETA» y que «ni KAS ha dado órdenes a ETA ni viceversa». De igual manera, negó el control de la banda sobre 'Egin' o la kale borroka. La tercera pata del triunvirato de Bidart, José Luis Álvarez Santacristina, 'Txelis', el jefe político del 'colectivo Artapalo', declarará hoy.
La carta a Alegría
Las afirmaciones del fiscal, sin embargo, encontraron un aliado en la declaración del etarra arrepentido José Manuel Soares Gamboa, ex miembro en la década de los ochenta del 'comando Madrid', que dijo justo lo contrario que los ex jefes de ETA. Soares Ganboa, que declaró sin que se le pudiese ver el rostro porque está dentro de un programa de protección de testigos, aseguró que «KAS y ETA siempre han sido lo mismo, aunque la que daba las órdenes era ETA y KAS las seguía». Añadió que «entre todos los miembros de ETA era evidente que ETA y KAS tenían una relación orgánica».
El etarra, que desde hace un año se encuentra en tercer grado penitenciario y no tiene que acudir a dormir a la cárcel, puso como ejemplo de sus afirmaciones que en 1993 hizo llegar una carta a ETA a través de Xabier Alegría, el principal acusado en este proceso y portavoz de KAS. Envió la carta a Alegría a través de una tercera persona desde República Dominicana, donde estaba confinado. No tiene constancia de que Alegría la recibiese y la reenviase a la organización, pero ETA le remitió otra misiva, meses después, en la que le recriminaba que no utilizase los canales oficiales para contactar con la banda.
La sesión del juicio comenzó ayer una hora más tarde porque los 53 procesados hicieron un plante de una hora frente al edificio que alberga la sala de vistas. Se colocaron tras una pancarta que decía en euskera 'Basta ya! No más juicios'. Sus portavoces consideran que se trata de un juicio político y que tras el alto el fuego de ETA el fiscal debería retirar las acusaciones y la Audiencia Nacional cerrar el proceso. El número de acusados quedó ayer reducido a 53 porque el tribunal decidió sacar del proceso a José Ramón Aranguren, ex miembro del consejo de administración de 'Egin', que sufrió un grave ataque al corazón y requerirá unos dos meses para recuperarse.