El Correo Digital
Martes, 9 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
POLÍTICA
POLÍTICA
Los partidos catalanes dan por hecho que Maragall adelantará las elecciones
El presidente de la Generalitat descarta por ahora el anticipo electoral y da prioridad a la aprobación del Estatut Anuncia medidas contra ERC si «perjudica» la reforma
Los partidos catalanes dan por hecho que Maragall adelantará las elecciones
ANÁLISIS. La Ejecutiva del PSC abordó ayer la estrategia para defender el nuevo Estatut y su situación en el Gobierno catalán. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Elecciones. La palabra corre de boca en boca entre los dirigentes políticos catalanes sin distinción de color. Pasqual Maragall, sin embargo, dio ayer una larga cambiada y rehuyó cualquier mención a un anticipo de los comicios durante el debate en el Parlament sobre la reciente remodelación de su Gobierno. «Lo que a mí me importa -advirtió- es el Estatuto», y lo demás, por ahora, es secundario.

La precariedad del tripartito se mantendrá unos meses más. La solución a la crisis pasa por un adelanto de las autonómicas previstas para noviembre de 2007. El diagnóstico no es de la oposición de CiU y PP, sino de la totalidad de las fuerzas catalanas. Es, en palabras del Artur Mas, «un clamor». Las diferencias radican en el momento de convocarlas, aunque la tesis de celebrarlas en otoño, tras el referéndum del 18 de junio, gana enteros.

La convivencia en el tripartito no da más de sí, reconocen fuentes de todos los grupos gobernantes. La decisión de ERC de votar 'no' en la consulta ha sido la puntilla. Maragall calificó la negativa de «traición a Cataluña». El president, sin embargo, eludió toda referencia a un adelanto electoral en su comparecencia en el Parlament.

Maragall restó tremendismo a la actitud de los republicanos, si bien confesó que su negativa a apoyar el Estatut supone un «serio tropiezo» para su Ejecutivo. Pero no fue más allá, sólo anunció que tomará «inmediatamente las medidas que sean necesarias» si «la cohabitación» de posturas contradictorias en el Gobierno «perjudica», aunque sea «mínimamente», la aprobación de la reforma. Ése es, según el presidente de la Generalitat, el objetivo supremo de la legislatura y su «responsabilidad como presidente pasa por la aprobación del Estatut», y en esa labor debe implicarse «toda la Generalitat».

Sus palabras estaban dirigidas a los consejeros republicanos, quienes, según anunció el presidente del partido, Josep Lluís Carod-Rovira, no van a participar en la campaña del referéndum. Una inhibición que tiene dos interpretaciones: un gesto amistoso hacia Maragall porque de intervenir en los mítines tendrían que defender el 'no', o bien un desplante con el que evidencian el desmarque de la postura gubernamental. Para evitar que el desacuerdo chirríe aún más, el presidente de la Generalitat anunció que tras la aprobación de la reforma en el Senado, mañana, convocará a los líderes de Esquerra e Iniciativa para intentar buscar una postura que pese a «a la diversidad» de opiniones no incida en el referéndum. Después informará a CiU de la estrategia.

Pregunta sin respuesta

En todo caso, evitó despejar la incógnita sobre el adelanto electoral. Ni siquiera se respondió a sí mismo. «Todos nos hacemos la misma pregunta», reconoció: «¿Es posible mantener un Gobierno en el que conviven opiniones contrapuestas sobre el Estatut?» Pese a la expectación creada por su interrogante, Maragall se perdió en divagaciones y en reclamar el apoyo de su partido, el PSC; de su aliado, ICV; y de su rival, CiU, para que hagan campaña a favor de la reforma.

La remodelación del Ejecutivo del 20 de abril pasado estuvo en un segundo plano. El líder de CiU preguntó a Maragall si creía que «con la que está cayendo, el Gobierno está preparado para encarar el final de la legislatura». El portavoz del PP, Josep Piqué, habló de un Ejecutivo de «vodevil, sainete y espectáculo» y reclamó elecciones «cuanto antes». El republicano Joan Ridao pidió «respeto» ya que su partido «no criminaliza a nadie» por tener otra posición. Mientras, el portavoz de Iniciativa, Joan Boada, tachó de «irresponsabilidad política» la opción de sus aliados de Esquerra.



Vocento