Joaquín Fernández (Bilbao, 58 años) es uno de los más de cien socios con que cuenta en Euskadi la federación nacional Derecho a Morir Dignamente (DMD). Defiende la necesidad de que las personas «en su sano juicio» tengan derecho a poner fin a sus días con libertad. «Como ocurre en Holanda y en Bélgica».
-¿Qué le lleva a uno entrar a formar parte de una asociación así?
-En general, son personas que han pasado por situaciones extremas. Yo lo hice porque estaba sensibilizado con esta cuestión.
-¿Qué es morir con dignidad?
-La dignidad pertenece en exclusiva al individuo. Cada uno debe decir qué es para él vivir y morir con dignidad. Por eso, uno es libre de decidir cuándo y cómo debe morirse.
-¿Y usted qué dice?
-En mi testamento vital (que es un documento contra el encarnizamiento terapéutico) he dejado por escrito mis motivos. No quiero que me tengan vivo por medios mecánicos contra mi voluntad en una situación irreversible. No quiero llegar al final de mi vida a través del sufrimiento, que no hablo del dolor. -¿Cómo los distingue?
-Llamamos dolor al dolor físico que la Medicina, si quiere, puede amortiguar. Pero hay gente, como fue Ramón Sampedro, que no teniendo dolor, vive sumida en el sufrimiento. Creen que su vida no es digna, que están hipotecando la de quienes les rodean; y no quieren vivir así.
Promover el debate
-¿A qué se dedican hoy, que no es posible la eutanasia en España?
-A promover el debate en la sociedad y a propiciar la creación de un estado de opinión. Luchamos porque la dignidad de la persona sea respetada hasta el momento de la muerte.
-¿Les ha llamado gente a la puerta pidiéndoles ayuda para morir?
-Sí, sí. Se presentan y no es algo raro. Hay muchísimos más casos de los que saltan a los periódicos. De gente que se quiere morir y no se atreve a decirlo porque éste es un debate que la sociedad oculta. Sí, se presentan. Lo que pasa es que una de nuestras máximas es actuar dentro de la legalidad.
-¿Qué les aconsejan, entonces?
-Hay muchas cosas que se desconocen. Les decimos que, por ejemplo, pueden pedir cuidados paliativos (asistencia terapéutica y emocional al final de la vida).
-¿Quién desea la muerte?
-Mucha gente. La mayoría de las personas no se ha parado a reflexionar sobre la muerte, pero nadie quiere morir en una situación penosa. A mí, que me ayuden a morir con dignidad. Prefiero que me eviten pasar por un calvario a que me prorroguen la vida una semana o un mes más.
-¿Qué se gana muriéndose?
-De momento, que dejes de sufrir tú y tu entorno. Llegados a este punto, lo que más duele a la mayoría de las personas es ver sufrir a sus allegados.
-...Y las familias, ¿qué dicen?
-Hay opiniones muy diversas. En algunos casos, la familia reacciona como ha hecho la del tetrapléjico de Valladolid. En otros, las situaciones son más complejas porque les puede más el corazón que la cabeza.
f.apezteguia@diario-elcorreo.com