Iker Jiménez quiere clonar a Jesús de Nazaret. El director de 'Cuarto milenio' se lo apremiaba la otra noche a un científico, Manuel García Blázquez, médico forense que ha producido una ancha literatura sobre aspectos médico-legales, además de ocuparse de asuntos como la identidad de Jesús y el exorcismo del Albaicín. «¿Podría obtenerse un clon a partir de la sangre de Jesús conservada en la Sábana Santa de Turín o en el Sudario de Oviedo?», preguntaba Jiménez. «Es posible, sí», contestaba el médico. Contestaba tal cosa envolviendo la afirmación en un densísimo manto de dudas técnicas y de reprobaciones éticas, pero esto, evidentemente, a Iker le daba igual.
Vale la pena reconstruir la historia. Uno: las investigaciones sobre la Sábana de Turín rectifican las penúltimas pruebas con Carbono 14 y vuelven a datar la pieza en el siglo I. Dos: pruebas sobre las manchas de sangre del Sudario de Oviedo arrojan resultados que coinciden con los de Turín, luego la sangre podría pertenecer a la misma persona. Tres: Iker Jiménez nos anticipó que en 2007 se hará público un nuevo dato, a saber, que en el Sudario ovetense hay sangre de hombre y, además, sangre de mujer. Entre los testimonios invocados, se contó con el del muy serio equipo de investigación del Centro Español de Sindonología, aunque éste se vio sometido a los habituales cortes y recortes de los testimonios grabados. Y a partir de aquí, Iker Jiménez entornó los ojillos, puso cara de gran misterio y empezó a enredar con la clonación. Si Spielberg ha podido clonar dinosaurios, ¿por qué no iba Iker a clonar a Jesucristo? Todo sea por el 'share'.
En fin, ante todo, una consideración técnica: la posibilidad de duplicar ADN de un ser humano muerto hace dos mil años es teóricamente factible, pero del todo inviable en la práctica. Después, una consideración ética: plantear este tipo de asuntos es una forma como cualquier otra de tocar las narices al respetable. Y por último, una consideración periodística: solicitar el concurso de expertos serios para, después, lanzar hipótesis descabelladas es como dar gato por liebre. Un juego poco serio.