Un equipo de arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi comenzó ayer las labores de limpieza previas a las excavaciones que llevará a cabo en el fuerte de La Galea, en Getxo. Durante dos meses, los expertos efectuarán sondeos y estudios históricos para documentar la evolución del fortín y facilitar así su futura rehabilitación.
El Departamento de Cultura del Gobierno vasco exigió al Ayuntamiento de Getxo la realización de este estudio antes de que este edificio, una fortificación costera del siglo XVIII, sea restaurado y acoja entre sus muros un restaurante, tal y como tiene previsto el Consistorio. El pasado 21 de febrero, la Junta de Gobierno local adjudicó los trabajos arqueológicos a la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con una partida de 26.500 euros.
El director de la sección de Arqueología Histórica de la entidad científica, Alfredo Moraza, coordinará los trabajos. La investigación incluirá «una limpieza minuciosa del fuerte con la retirada de toda la vegetación y escombro que oculta gran parte de sus primitivos elementos», según detalla la página web de Aranzadi. En un segundo paso, se realizará «la valoración de las distintas edificaciones conservadas».
Para ello, los documentalistas que colaboran con el grupo de arqueólogos reunirán la documentación histórica disponible del edificio. Esta información será contrastada con los hallazgos que se obtengan en varios sondeos arqueológicos, cuyo fin es «valorar la posible existencia de restos antiguos en el paraje». Como aclaró Moraza cuando se dio a conocer la adjudicación de este proyecto, el objetivo de su equipo es elaborar «una radiografía del fortín» para determinar «qué elementos existentes dentro de esos muros tienen valor y cuáles merece la pena quitar o conservar».
Los intentos recientes de restaurar este fuerte se remontan a 1997, cuando el Ayuntamiento convocó un concurso de ideas. El proyecto ganador, un observatorio de aves con una biblioteca de temas navales y cafetería, nunca salió adelante. En 2001 el Consistorio dio a conocer su intención de recuperar el fortín para habilitar en su interior un restaurante cuya gestión se concedería a una empresa privada. El plazo inicial, verano de 2002, no se cumplió. El estudio arqueológico iniciado ahora es un paso previo imprescindible para poder sacar adelante este proyecto.