Por más que los políticos quieran hacernos comulgar con sus ideas, me temo que, al menos la primera vez, la mayoría seguiremos haciéndolo con traje blanco, las señoritas; y marinero, los caballeros. Con elegancia, vaya: como corresponde vestir el día en que se ha de recibir a alguien importante -sea Jesús, para algunos o la familia en pleno, para otros- y en que se va a comer el cuerpo de Cristo y solomillo con foie.
Algunos de vosotros opinabais así en una reciente pregunta de 'Hoy hablamos de'. Apuntabais que las comuniones se están convirtiendo en meros actos sociales, en una suerte de puesta de largo a los nueve años, justo a mitad de camino de los dieciocho. Pero, cualquier significado que se le dé, lo cierto es que se trata de un día señalado: uno de los más felices en la infancia de un niño, y en la paternidad de un adulto.
Por eso, ahora que estamos en mayo, el mes de las flores, de liquidar religiosamente con Hacienda y de las comuniones, os animo a que, como Itziar hoy, nos enviéis fotos de las de vuestros hijos. Creemos que puede ser un bonito y original recordatorio en papel de periódico.