Deseamos hacer llegar a la opinión pública determinadas matizaciones respecto a la carta del señor Ezkerra publicada el pasado día 3. Primera: salvo en las procesiones generales, cada cofradía organiza su procesión por los aledaños de su sede. La que organiza la Cofradía del Nazareno pasa desde hace 60 años por las calles Cortes y San Francisco porque corresponden a la Parroquia de San Francisco de Asís (Quinta Parroquia), en la que esa cofradía tiene su sede y, además, porque eran arterias principales de Bilbao, careciendo ese recorrido de la intencionalidad admonitoria que el señor Ezkerra le atribuye.
Segunda: la primera hermandad penitencial de Bilbao fue la Cofradía de la Santa Vera Cruz, fundada en 1554. Entre otras actividades, organizaba las procesiones que llevaban celebrándose desde tiempo inmemorial, lo que significa que la tradición procesional en Bilbao tiene más de 450 años. Son especialmente emotivas las líneas que Unamuno dedica a las procesiones del Bilbao liberal del tercer cuarto del siglo XIX en sus 'Recuerdos de niñez y mocedad'.
Tercera: las cofradías bilbaínas han tenido un gran crecimiento en la última década del siglo XX y comienzos del XXI y están integradas por cofrades de todas las tendencias políticas, sobre las que ni se pregunta ni se juzga, quedando en el ámbito personal de cada cofrade su coherencia con el mensaje de Jesús.
Cuarta: los cofrades de Bilbao no somos responsables de la actitud de ningún régimen político, sea del signo que sea, hacia las procesiones que organizamos.
Quinta: desde hace muchos años, antes más que ahora, se cantan saetas en varias procesiones bilbaínas, no sólo en la del Nazareno. Así, por ejemplo, en la de la Caridad que recorre el barrio de Begoña el Domingo de Ramos por la tarde; en la del Miércoles Santo, en la Plaza Nueva; y en las generales de Jueves Santo y Viernes Santo, a su paso por el Casco Viejo y la Gran Vía. Por otra parte, las saetas se cantan a imágenes que representan a Jesús o a María y nunca van dirigidas al público ni a otras instancias, siendo iniciativa del espectador, que canta lo que sale de su alma.
Damos por terminado por nuestra parte el debate con el señor Ezkerra sobre la cuestión. No obstante, la Hermandad y sus miembros quedamos a disposición de usted y de cualquier ciudadano que desee información o, simplemente, un fraternal intercambio de ideas y opiniones.