Una nueva jornada de violencia interpalestina en la franja de Gaza entre milicianos de Fatah y de Hamás se saldó ayer con catorce personas heridas, de las que ocho fueron niños menores de 14 años que se dirigían hacia la escuela y que se vieron sorprendidos por el fuego cruzado entre bandos.
A lo largo del día se produjeron numerosos incidentes violentos, aunque es muy difícil establecer cómo se originaron puesto que los contendientes dieron versiones contradictorias. Sin embargo, algunos ciudadanos no afiliados a ninguna de las dos organizaciones sostienen que, una vez más, Fatah es la que está detrás de los brotes, al provocar continuamente a los seguidores de la formación radical debido a que no ha asumido la reciente derrota electoral.
A primera hora de la mañana un grupo de activistas fundamentalistas se presentaron en el domicilio de un líder local de Fatah y le exigieron que liberara a tres compañeros que habían sido secuestrados poco antes. Se inició un tiroteo que duró bastante tiempo. Los llamamientos a la calma se sucedieron, pero la tensión pervivió todo el día.
Un segundo rebrote se produjo durante el entierro de un miliciano de Fatah que falleció el lunes en los combates com Hamás. Se produjo un otro intercambio de disparos en el que resultó herido un miembro del movimiento radical y tres viandantes.
Las fuerzas de seguridad, controladas por el partido de Abú Mazen, no obedecen las instrucciones del Gobierno de Hamás y, por ello, los radicales han creado su propio cuerpo de seguridad, lo que ha agravado el caos.