Los tres ex dirigentes de ETA que declararon ayer como testigos en el macrojuicio contra las presuntas organizaciones del entorno de la banda, al igual que los otros tres que fueron interrogados en la jornada del lunes, negaron todas la acusaciones del fiscal contra los 53 procesados. José Luis Álvarez Santacristina, 'Txelis', que era el jefe político de la cúpula etarra desmantelada en 1992 en la localidad vasco francesa de Bidart, negó la existencia de cualquier relación entre KAS -el supuesto 'frente político y social' de ETA- y la banda terrorista y afirmó que, en contra de lo que mantiene el Ministerio Público, «ni por asomo» ETA controlaba el clausurado diario 'Egin'.
'Txelis', al que ETA expulsó de sus filas en 1998 por pedir de forma pública el fin del terrorismo, explicó que «es absurdo pensar que nosotros nombrábamos a los directores de 'Egin' o que hayamos utilizado el periódico para enviar mensajes a los 'comandos'». El ex jefe político rebatió también el resto de las acusaciones. Proclamó que «es falso que KAS sea parte de ETA» e incluso subrayó que establecer una relación entre ambas es «pecar de ignorancia o tener mala fe». En otro momento de su declaración indicó, asimismo, que «nosotros no tenemos nada que ver con la kale borroka».
Álvarez Santacristina negó la responsabilidad de ETA sobre el llamado Proyecto Udaletxe, supuestamente elaborado por KAS para el sostenimiento económico de la banda y la cobertura de gastos de sus miembros 'liberados'. A pesar de que los documentos en los que se explica ese proyecto fueron intervenidos en Bidart, negó que fueran de ETA con el argumento de que estaban escritos en castellano: «si fueran de la organización, estarían en euskera», sentenció.
En la misma línea, comentó que no tiene sentido alguno la supuesta existencia de una red empresarial, controlada por KAS en nombre de ETA, para financiar las organizaciones de la izquierda abertzale. «Lo que quiero que entienda -declaró dirigiéndose al fiscal- es que en una organización clandestina como ETA no se escriben informes sobre financiación». «De lo único que nos responsabilizamos es del cobro del 'impuesto revolucionario' y de las retenciones (secuestros), pero eso no se escribe». En este contexto, 'Txelis' reconoció que los secuestros «han supuesto sufrimiento para las personas a las que les han tocado, ésa es la verdad».
«Ni sé quien era el jefe»
Cuando le llegó el turno de declarar, José María Dorronsoro, considerado por el fiscal como el jefe político de ETA tras la caída de 'Txelis', se limitó a abundar en que «KAS no tiene relación alguna con ETA ni con sus presos». Durante el resto del interrogatorio, que duró unas dos horas, perdió casi por completo la memoria.
Dorronsoro, que fue detenido en 1993 en París con miles de documentos del aparato político de la banda almacenados en soporte informático, negó ser un dirigente de la organización y se presentó como un simple «archivero» que recibía documentos, los clasificaba y luego los entregaba a quien se los pedía. El fiscal leyó fragmentos de varios de estos escritos porque considera que demuestran la vinculación entre ETA y KAS, entre ETA y 'Egin' y entre la banda y otras organizaciones del entorno como Xaki, el presunto aparato de relaciones internacionales y ayuda a los refugiados. Dorronsoro, sin embargo, no reconoció haber archivado estos documentos y dijo que desconocía el contenido de los escritos que guardaba y que no sabía quiénes se los enviaban. Incluso señaló que desconocía quién era el jefe político de ETA en el momento de su detención. «Ni lo sé, ni me importa ni me interesa», proclamó ante la cara de incredulidad del fiscal.
Juan Luis Agirre Lete, 'Insuntza', presunto responsable de los 'comandos' hasta 1996, negó también la vinculación entre la banda y las organizaciones enjuiciadas y aseguró que «me parece algo fantástico que alguien crea que ETA ha fundado empresas para financiarse».