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Miércoles, 10 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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OPINIÓN/El camuflaje de la comprensión
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Después de Otegi, le ha tocado el turno a 'Txelis', el que fuera durante años el responsable del aparato financiero de ETA. Se acaba de poner en marcha, entre quienes aspiran a ser legalizados sin tener que dejarse demasiados pelos en la gatera, el camuflaje de la comprensión. No resulta tan duro como el reconocimiento del daño provocado por la barbarie terrorista practicada contra la ciudadanía durante más de treinta años, y, sin embargo, provoca cierto impacto en la audiencia. Y como, nada más sacar Otegi la bandera del «error» ante la creencia de que el dolor ajeno les era tal, la operación ha empezado a dar sus frutos (Blanco ya habla del representante de Batasuna, como si existiera desde su ilegalidad, López sigue con la idea de la buena dirección y la portavoz del Gobierno vasco insiste en el buen camino), los demás también se apuntan a la moda de esta primavera.

La nueva tendencia, en el entorno de ETA, es la de mostrarse comprensivos con el dolor de las víctimas que ellos mismos persiguieron. Ayer le tocó el turno a 'Txelis' en la Audiencia Nacional. No venía a cuento en el contexto de su declaración, pero el dirigente etarra no quiso dejar pasar su oportunidad. ¿No va ser solo Otegi quién quede en el escaparate como el converso hacia los nuevos modales..! Y, justamente, en el momento en que el acusado relataba cómo se financiaba la banda terrorista (nada de tapaderas de negocios retorcidos; no, mucho más simple que todo eso) se producía el detallito: la financiación procedía directamente de la extorsión «que ha supuesto un sufrimiento a las personas que les ha tocado; eso es cierto» declaró en plan 'jatorra'. Ahí va su pequeña contribución al proceso del fin de la historia del terrorismo de ETA.

Pero no es tan fácil como les pueda parecer a quienes tienen prisa por volver al sistema para recuperar la bonanza institucional. De entrada, no sólo las víctimas de ETA (el colectivo más importante de esta historia, por cierto) no tragan. Tampoco el PP (el partido más importante de la oposición según Imaz) ni muchos votantes socialistas que se identifican más con Rosa Díez, como reconocía ayer el propio Enrique Múgica. Son obstáculos a tener en cuenta por los 'verificadores'. ¿Qué menos que unos cuantos meses de investigación después de tantos años de acoso?

El mismo Patxi López quitaba ayer el pie del acelerador. Claro que a Batasuna le gustaría que empezásemos de cero. Cuando empezaron a hablar del 'solar' de Euskadi en la primera legislatura de Ibarretxe ya avanzaban sus pretensiones. Pero la historia no puede volver a escribirse. Para ver cómo los que preconizaban «la socialización del sufrimiento» se vuelven comprensivos para que se les deje volver al reino institucional, va a hacer falta algo más que tiempo.

t.etxarri@diario-elcorreo.com



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