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lucha antiterrorista
Interior investiga si un ertzaina avisó a un colaborador de ETA de que iba a ser detenido
Damborenea, encarcelado tras la tregua por su presunta participación en la emboscada de Herrera de 2003, estaba al tanto de su arresto
Interior investiga si un ertzaina avisó a un colaborador de  ETA de que iba a ser detenido
BILBAO, 27 DE MARZO. Agentes de la Ertzaintza trasladan al abogado detenido. / LUIS CALABOR
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El Departamento de Interior ha abierto una investigación interna para descubrir si la indiscreción de un ertzaina permitió al presunto colaborador de ETA Luis Samuel Damborenea saber que iba a ser detenido semanas antes de su arresto, el pasado 27 de marzo. El supuesto activista, en prisión por su presunta participación en el atentado contra la Policía vasca registrado en el puerto de Herrera en 2003, recibió el avisó a lo largo del mes de marzo, cuando ya estaba siendo vigilado por agentes de la Policía autónoma. El propio Departamento de Interior detectó la filtración y la puso en conocimiento del juez de la Audiencia Nacional.

Luis Samuel Damborenea fue arrestado tres días después que el alto el fuego de ETA entrase en vigor. La investigación que había permitido seguir sus huellas comenzó en un piso de la localidad riojana de Entrena, donde el 'comando Ezkaurre' preparó la trampa contra dos ertzainas en el puerto de Herrera, en la que los agentes resultaron heridos graves. El miembro de ETA Arkaitz Otazua falleció en el tiroteo.

En los días posteriores al atentado, que tuvo lugar en septiembre de 2003, la Ertzaintza localizó esta vivienda y halló diversos restos de ADN y huellas dactilares. Los distintos análisis revelaron que en una toalla y en un cigarro había restos de Luis Samuel Damborenea. En una botella de agua se encontró la huella de uno de sus dedos. También se localizaron croquis sobre cómo llevar a cabo el atentado y vainas de munición ya percutidas.

Los etarras que protagonizaron el intento de asesinato emplearon un coche -localizado en el pueblo riojano de Torremontalvo y propiedad de la madre de Otazua- en el que también aparecieron restos de ADN de Damborenea; en concreto, en los cigarros abandonados en el cenicero. En un primer momento, la Ertzaintza disponía de una serie de restos genéticos sin identificar y sólo después de una larga investigación comprobó que correspondían a Luis Samuel Damborenea, un joven abogado, compañero de estudios del fallecido Arkaitz Otazua y que trabajaba en Vitoria.

En marzo de este año, el caso estaba en manos del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu y Damborenea era sometido a una discreta vigilancia. Según ha podido saber este periódico, en esas fechas se detectaron una serie de filtraciones que pusieron en alerta al sospechoso. En primer lugar, miembros de su entorno -que tienen vinculaciones con la Ertzaintza- se pusieron en contacto con algunos agentes para preguntarles si era cierto que el letrado iba a ser detenido. Otros allegados al joven también realizaron este tipo de gestiones. Estas llamadas ignoraban cuál era el motivo de ese supuesto arresto. La respuesta que recibieron fue que no existía ninguna causa abierta contra Damborenea. El abogado, mientras tanto, se había desplazado a Bilbao, donde había abierto un despacho profesional.

Las preguntas sobre el letrado ya habían encendido todas las luces de alarma dentro de la Policía vasca. Unos días antes del alto el fuego, sin embargo, los agentes tuvieron la certeza absoluta de que Luis Samuel Damborenea sabía que podía ser detenido de un momento a otro. Según diversas fuentes, el abogado comenzó a preparar una coartada y a realizar una serie de movimientos sospechosos.

La Ertzaintza se puso entonces en contacto con el juez Fernando Andreu para comunicarle este hecho. En esa misma conversación, según han señalado fuentes del Departamento de Interior, se le explicó al magistrado que existía la posibilidad de que se hubiese producido una filtración y de que se iba a abrir una investigación interna para detectar su origen.

Asuntos Internos

El 27 de marzo, la Ertzaintza procedió a su detención y a la de otro joven. Este segundo hombre quedó posteriormente en libertad. El letrado fue arrestado en su bufete de la calle Alameda de Rekalde de Bilbao -en donde se requisó diverso material- y la Policía vasca registró también un garaje. Cuando fue trasladado a la Audiencia Nacional para ser puesto a disposición del magistrado Andreu, la División de Inspección General (DIG) -Asuntos Internos- ya estaba en contacto con el juez para llevar a cabo la investigación sobre el origen de la filtración.

La unidad abrió dos vías de trabajo, pero los datos que se fueron recopilando centraron las sospechas en una sola pista. Según todos los indicios recogidos hasta el momento, pudo ser la indiscreción de un agente de la Unidad de Información y Análisis -UIA, dedicada a la lucha antiterrorista- la que provocó que el presunto colaborador de ETA recibiera el aviso de su inminente arresto.

Supuestamente, el ertzaina investigado comentó el caso con un familiar y a partir de ese momento se produjo el aviso al detenido. La investigación ya está cerrada y en los próximos días el Departamento de Interior la pondrá a disposición del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.



Vocento