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Miércoles, 10 de mayo de 2006
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LA RIOJA
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Un estudio confirma que muchos niños van al colegio sin desayunar
Eva Pérez cree que «no se le da la importancia necesaria al desayuno» Indica que sólo el 13 por ciento se lleva una pieza de fruta al colegio
Un estudio confirma que muchos niños van al colegio sin desayunar
Javier Escalada y Eva Pérez, ayer, durante la presentación de la campaña. / SERGIO ESPINOSA
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La nutricionista riojana Eva Pérez señaló ayer que «no se le da la importancia necesaria al desayuno, ya que en muchos casos los niños se van al colegio casi sin desayunar y la mayoría no lleva nada para comer durante el recreo». Pérez hizo estas declaraciones durante la presentación en La Rioja de la campaña 'Comer bien, comer sano', de Eroski.

Eroski y la Fundación Dieta Mediterránea han realizado un informe entre sus clientes para conocer la situación actual en cuanto a hábitos de desayuno infantil. Esta campaña, en la que se ha entrevistado a 400 niños y a sus madres- tiene como objetivo «sensibilizar a más de un millón de consumidores», destacó Javier Escalada, director del Hipermercado Eroski en Logroño.

Según este informe, el 94% de los niños desayuna en el hogar; sin embargo, el 26% de los niños nunca se lleva un alimento para tomar en el colegio a media mañana. Asimismo, sólo el 24% de los niños dedica el tiempo recomendado por los expertos al desayuno -fijado en 15 ó 20 minutos-.

El mismo informe recoge que el desayuno tipo es el de leche con galletas o con cereales. Sin embargo, el bocadillo que los niños llevan al colegio, mayoritariamente, es de embutido; y sólo el 13% de los niños lleva una pieza de fruta.

«Del análisis de este informe se desprende que el consumo de lácteos lo llevamos muy bien, así como el consumo de aceite de oliva y el hábito de desayunar en familia», destacó Eva Pérez, quien por contra, señaló que se debe mejorar en «el consumo de fruta o zumos naturales, reducir el excesivo consumo de galletas y embutido e intentar disfrutar de un desayuno sin prisas, dedicándole entre 15 y 20 minutos».

Las madres y padres, según Pérez, se autoexculpan alegando que «si los niños no tienen hambre, no les puede obligar», aunque reconocen que «no existe el hábito de levantarse con tiempo para desayunar». En cuanto al desayuno complementario aseguran que «hay dudas en torno a si los niños comen o no lo que se les pone, porque no hay control».



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