DE CUANDO EN CUANDO OLMO Resulta agradable ver como, poco a poco, se van regenerando, limpiando y repoblando las aguas de nuestra ría, o más bien de nuestro río Nervión, que es como a mí realmente me gusta llamarlo. Otros le dicen Ibaizabal, pero como cada cual puede darle el nombre que le plazca, yo le llamo Nervión, que es el nombre que mejor suena y mejor se canta, por supuesto. Y como prueba de esto último, les recuerdo esa popular bilbainada que les ruego lean con música incluida. Cantémosla todos a una. ¿Va!
'Por el río Nervión
bajaba una gabarra
Rumbala, rumbala,rum...
Esta regeneración de la ría resulta todavía más grata para no-sotros, los bilbaínos ve-teranos, los que la he-mos conocido siendo todavía la «cloaca navegable», que es la denominación que le dio a nuestra vía fluvial el político y presidente del Consejo de Ministros don Antonio Maura, según pude leer en su momento en el libro de Indalecio Prieto 'Pasado y futuro de Bilbao'.
De aquella ría que fue cloaca, en la que se vertían a sus aguas a través de los vertederos del comunicio de la Peña las basuras domésticas de la capital vizcaína, a la ría actual hay un gran camino recorrido y desde mi ventana lo puedo comprobar viendo en las buenas mareas a los mubles subiendo en grandes cardúmenes ría arriba. Y veo a los cormoranes dedicados a la pesca del sustento cotidiano.
Y redondeando la prueba de los cormoranes, tenemos también a los pescadores que acuden a las orillas del Nervión urbano pertrechados con sus cañas. Ya les he hablado de ese grupo que frecuenta el bar Karola de Olabeaga y organiza sus tertulias fluviales en la terraza del bar, mientras las cañas esperan la picada apoyadas en el pretil del vetusto muelle.
Y corroborando este detalle, hace unos días en el Portu-Eder, otra cafetería de tipo «fluvial» cercana a Glorieta, me encontré con mi amigo... que en esa curva de la ría había atrapado pocos días antes tres excelentes anguilas, una mojarra y una lubina.
Como esto siga así, a lo mejor me animo y me compro una caña.