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Jueves, 11 de mayo de 2006
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DEPORTES
MARKO BANIC, JUGADOR DEL LAGUN ARO
«Si hace falta, moriremos en el campo»
El pívot croata supedita su estado de ánimo a lo que logre su equipo y no descarta poder seguir en el Lagun Aro
«Si hace falta, moriremos en el campo»
Feliz. Banic da por bueno su año en Bilbao. / FERNANDO GóMEZ
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LOS DATOS
Edad: 21 años (31.8.1984)

Nacimiento: Zadar (Croacia)

Altura: 2'04

Puesto: pívot

Procedencia: KK Zadar

2005-06: 29 partidos con promedios de 14 minutos, 5'7 puntos, 2'4 rebotes y 5'3 de valoración ACB.

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La imagen de niño grande le va que ni pintada. Marko Banic es el pedazo de pan en el Lagun Aro. Lo corroboran sus compañeros, a los que considera una segunda familia. También, algunos rivales, que se han aprovechado, al principio, de su ausencia de malicia o de su dureza racionada. El pívot croata ha tenido un año de altibajos, pero su carácter hace que lo califique con una nota muy alta. Sus derechos le pertenecen al Akasvayu Girona y no sabe si el del domingo será su último partido como rojillo. Por eso, aprovecha para proclamar que está encantado de haber venido.

-Aunque parezca que no haya que hablar de eso, usted es de los jugadores que se pueden despedir de Bilbao el domingo.

-Todo lo bueno, pasa rápido. Este año ha supuesto un cambio duro para mí, pero he aprendido mucho junto a Txus y estoy seguro de que me servirá para el futuro en la ACB. Pero se ha pasado todo rápido, así que he estado muy bien aquí.

-Selección absoluta, ACB... su vida ha dado un giro radical.

-Ha sido mi primer año fuera de Croacia, de casa. Todos los jugadores jóvenes necesitamos tiempo para acostumbrarnos. Cuando llegué, pensaba que me iba a costar menos, pero el camino ha sido más largo.

-¿Es cierto el tópico del baloncesto balcánico como sinónimo de poca estrategia?

-Es la realidad. En Croacia, penetraba y estaba solo. Aquí, cuando penetras siempre te encuentras co un tío que ayuda. Se juega muy táctico. Nunca había visto tantas charlas, reuniones. Es muy diferente a lo que se hace en Croacia.

-Llegar y ver en el primer entrenamiento la cantidad de sistemas que emplea Vidorreta le supondría un sofoco.

-Ahora es más fácil porque he aprendido cómo se juega en ACB. Sólo me ha faltado un poco más de confianza. Los jóvenes evolucionamos mucho cuando sentimos que tenemos la confianza del entrenador. Me ha faltado un poquito para demostrar lo que realmente puedo hacer.

-Ataca bien y defiende mal. Eso se ha dicho de usted durante muchas jornadas.

-Sí, pero ahora estoy defendiendo mejor. He bajado peso y me siento más preparado para defender a los otros pívots. Pero algunas cosas que han influido para no jugar más son también culpa mía, porque he cogido peso. La verdad es que no había tenido antes ese problema, pero es que aquí se come muy bien (ríe) y de repente un día te fijas en la báscula y ves lo que ha pasado. Pero el club me puso en manos de un nutricionista muy bueno y el problema ha quedado resuelto.

«Son mi familia»

-El equipo gana sin usted jugar ni un minuto y se siento plenamente feliz. Su ejemplo no abunda.

-Para otros jugadores puede ser una situación difícil. Yo, si el equipo gana, estoy contento. No es importante quién juegue; sólo lo es conseguir la victoria. Yo siempre apoyaré a mis compañeros. Son mi familia.

-El final de temporada que están dándole a su afición...

-La culpa es nuestra. Después de la gran victoria ante Unicaja nos relajamos y nos está costando mucho reaccionar.

-¿No le pareció más clave el tropiezo ante el Etosa?

-Yo también lo creo. Después de ese partido el equipo se vino abajo, entró en una crisis mental de la que hemos podido salir gracias al trabajo y a la afición.

-No se podrá quejar, tampoco, del apoyo del público.

-También en eso hay mucha diferencia. Aquí, los fans están siempre con el equipo, en los buenos y malos momentos. En Croacia, cuando estás bien hay aplausos. Si vienen mal dadas, la gente no va al pabellón. Por eso también me he enamorado del Athletic, cuando veo a su gente absolutamente entregada pese a lo mal que lo han pasado.

-¿Comparte su filosofía?

-No me parece bien, pero es una tradición que hay que respetar porque es cierto que hace que sea un equipo diferente.

-¿Su balance de vivir en Bilbao?

-He conocido gente fantástica, el trato ha sido impresionante. La ciudad me encanta, salvo que haya llovido tanto. Todo lo bueno que he encontrado aquí ha hecho que tenga claro que quiero vivir en España.

-¿Está descartado que pueda seguir en el Lagun Aro?

-Mi prioridad es seguir en la ACB la próxima temporada. Mentalmente, estoy preparado para ir al Akasvayu, pero reconozco que es un equipo de mayor nivel y ambiciones. Si hubiera la opción de seguir un año más en Bilbao, estaría encantado.

Majstorovic y Panko

-¿Qué le ha llamado la atención de la ACB?

-La intensidad. Es increíble. Aquí todos los partidos se juegan como mínimo al ochenta por ciento. En Croacia sabes quién es el favorito en el partido. Aquí, si te relajas te meten veinte puntos pero también puedes ganar a cualquiera. Hay calidad, fuerza, organización. Es una gran competición.

-¿Su momento?

-Quizá la victoria contra el Unicaja en Málaga. Es un gran club, le ganamos bien y yo no estuve mal.

-¿Su amigo del alma en la plantilla?

-A todos los considero amigos, pero Majstorovic y Panko son algo especial. Todos me han hecho este año más fácil.

-¿Y el domingo, qué?

-No podemos fallar. Tenemos motivación, el apoyo de la gente. Sentimos que esta ciudad está pendiente del equipo porque quiere que siga en la ACB. Así, no podemos salir derrotados. No me gusta depender de los demás. Vamos a jugar al cien por cien y a ganar al Pamesa. Moriremos en el campo si es necesario.



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