El Lagun Aro tuvo que colgar ayer dos carteles de «no hay entradas». Uno fue virtual en su página web. El otro, producto de la celulosa en la sede del club. Las peticiones de localidades desbordaron a la entidad rojilla, que ayer por la tarde había ya distribuido la totalidad del billetaje para el partido del domingo frente al Pamesa, sin duda, el más importante de su historia en la ACB al estar en juego su continuidad en la élite del baloncesto nacional. La patronal de clubes confirmó ayer que las 19 horas será el horario unificado para la última jornada, en la que Bilbovisión y Punto Radio ofrecerán en directo el crucial encuentro desde La Casilla.
En la jornada de trabajo de ayer, el buen tono mental presidió la llegada de los jugadores a La Casilla, si bien dos de ellos se mantuvieron al margen del grupo. Sasa Stefanovic participó en los estiramientos iniciales antes de dejar paso a sus compañeros en los trabajos con balón. También se quedó en la banda, atendido por Josean Betolaza, el eslovaco Martin Rancik, cuyo rostro no podía ocultar el dolor de una lumbalgia que provocó su descanso. Hoy será día de descanso para la plantilla, que culminará la preparación del duelo contra el Pamesa en sesión doble del viernes y matinal el sábado.
En la mente de los jugadores y cuerpo técnico rojillos no hay lugar para otra opción de permanencia que no pase por ganar al conjunto valenciano que, a su vez, se juega entrar en la lucha por el título de la ACB.